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Ahora el hombre en el banquillo es Félix Maradiaga, activista opositor con estudios superiores en universidades de prestigio, Harvard y Yale. He sostenido una buena relación con él sin haber alcanzado la profundidad que una amistad necesita, y salta a la vista su preparación y educación. Es un profesional preocupado por el futuro del país, no un delincuente.

¿Quién les cree ?. Se acusa de actividades prohibidas a quien nunca ha sido motivo de la menor sospecha y ha conseguido un lugar de aprecio y respeto en esta sociedad. Se trata de una persona bien ubicada y con pretensiones de ser útil en la restauración de este país tan implacablemente acuchillado. ¡Qué importa quién sea el afectado si favorece a los propósitos perversos de quienes intentan prevalecer contra vientos y mareas y disponen de las herramientas! Para ellos, Félix Maradiaga, quien ha anunciado sin el menor titubeo, que regresa el lunes al mediodía, es un adversario político en crecimiento, dueño de una reputación que debe ser bombardeada. No es justo, como tampoco lo fue en Venezuela, los falsos cargos y la prisión aplicada a Leopoldo López desde febrero del 2014, hoy con casa por cárcel. No es buena idea tomar malos ejemplos de Nicolás Maduro. Además, aun preso, López ha seguido siendo un opositor temible.

Esa cabalgata . Día tras día, hemos estado viendo cómo una cabalgata de mentiras es dinamitada con llamativa rapidez, aprovechando la efectividad de las redes sociales y coberturas televisivas en los lugares de los hechos. A veces, parece estar funcionando como un fe de erratas acelerada. Así hemos visto cómo se descubre que la supuesta madre de una de las víctimas no lo era, que la muerte de un periodista exige una aclaración urgente no que la empujen al terreno de la confusión, la “ingenua” señora que no sabía en qué ruta viajaba hacia cualquier sitio, la presentación de documentos de alguien que estando hospitalizado sale a cometer delitos, de qué lugares salen realmente los motorizados con “misiones” específicas, y una serie de incontables atropellos. Ahí están las imágenes, y las declaraciones de los protagonistas enderezando las versiones distorsionadas. 

Desarmados .No voy a justificar las mentiras desde la otra acera, sobre todo especulando con la salud del presidente, cargadas de crueldad, y tantas otras hechas circular por las redes, pero las realmente grabadas en mentes y corazones, son de las víctimas y sus familiares, y la forma inescrupulosa del manejo que se ha hecho de esas situaciones con una desfachatez eriza-pelos. El abuso de la mentira, un objetivo de vieja data, anterior a Goebbels, ha fracasado durante este largo, doloroso y trágico reclamo de justicia y democracia, sin embargo ha servido de soporte para la siempre peligrosa indiscriminada agitación de pasiones sin preocuparnos de sus consecuencias.  Sin duda un alarde de irresponsabilidad. Frente a este abuso, la sociedad entera se siente expuesta y desarmada. Se trata de fabricar una confusión de sentimientos y pensamientos. Urge un tranque para tantas mentiras, o nos llevará el diablo, como decía mi abuelo