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¿Sorprendidos de ver a los Cavaliers en el fondo del pozo, doblegados tres veces por los Warriors pese a contar con ese “Monstruo” del tabloncillo que es LeBron James? No deberían estarlo, porque responde exactamente a los enfoques previos que los calificados expertos, ofrecieron.

Una barrida fue considerada algo probable, pero, como los Cavaliers tenían a LeBron, el mejor jugador del planeta, y él en ocasiones es un hacedor de milagros, ¿por qué no una victoria de Cleveland como el año pasado, precisamente después de tres reveses, con un triple doble de James y 40 puntos de Kyrie Irving? 

¿Será el de esta noche el último partido de LeBron con Cleveland?  AFP/END

Es difícil, muy difícil. Aún con Stephen Curry perdido en la oscuridad la noche del miércoles, quien faltando tres minutos para terminar el tercer juego solo había anotado 4 inadvertidos puntos, los Warriors impulsados por un destructivo Kevin Durant, marcando 43, incluyendo un triple rompecorazones para la multitud con 49 segundos pendientes, lograron meter a los Cavaliers en un callejón sin salida derrotándolos 110-102.

Ahora con Curry probablemente de regreso a su nivel de efectividad, y tanto Klay Thompson y Draymod Green siendo más útiles como cómplices de Durant, y lo que está significando McGee, uno ve a los Warrios sueltos pistolas en mano y los Cavaliers amortajados.

Aquiles en shorts

LeBron no ha tirado la toalla. Nunca lo hace, así se sienta en la soledad de Macondo o entre los muertos de Comala, y no lo hará esta noche así siga siendo masticado por la amargura de haber visto desvanecerse la pequeña ventaja de seis puntos en la mitad del recorrido, al derrumbarse los Cavaliers en el tercer período y agotarse en el último minuto y medio intentando la remontada. No después de un triple doble y de haber sido calificado como la figura cumbre del juego en cada una de las dos derrotas iniciales. No porque LeBron James se siente un Aquiles con shorts y zapatillas, capaz de proezas como la del 2016, llevando a los de Cleveland a tres triunfos consecutivos para voltear un 3-1 adverso y robarle el botín a los Warriors. 

LeBron James. Archivo/END

Solo Jerry West de los Lakers, en 1969, ha sido Más Valioso en una final jugando para un perdedor ante los Celtics. Pienso que LeBron pudo serlo en el 2015, cuando con Kevin Love y Kyrie Irving fuera de combate, James acompañado de los suplentes, adelantó asombrosamente a los Cavaliers 2-1, antes de ceder por exceso de fatiga, no por falta de fuego y de alma.

¿Será el de esta noche el último partido de LeBron con Cleveland?  A seis meses de los 34 años, él podría sentirse tentando de ir hacia los Rockets, o los Sixers, en busca de trofeos para cerrar su carrera impresionando estruendosamente. Por mucho de James que consigan los Cavaliers hoy, difícilmente saldrán del hoyo. Una victoria que impida la barrida es su pretensión, porque de 0-3 ningún equipo se ha levantado en Postemporada. Ellos no serán los primeros. No contra estos Warriors.