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No hubo forma de pelearle a los Warriors el cuarto y último juego de la final NBA 2018. Su inmensidad como equipo, cubrió toda la cancha. Para retarlos con posibilidades, los Cavaliers necesitaban a dos LeBron James igual al que vimos en el primer juego, pero ni siquiera tenían al James “original”.

Golpeado emocionalmente por la evidente inferioridad de los Cavaliers en esta batalla desigual, el ímpetu habitual del fenomenal jugador terminó derritiéndose mientras los Warriors, con esos diablos que son Stephen Curry y Kevin Durant funcionando como trituradoras, se coronaban por tercera vez en cuatro años, barriendo al viejo y conocido enemigo, lo que no pudieron hacer en el 2017.

LeBron James no pudo hacer nada ante el poderoso equipo de Golden State

Nada que discutir alrededor de una victoria rotunda por 108-85, que certifica a Golden State, previamente claro favorito, como el mejor equipo en el planeta NBA. En lo que fue una final adelantada, derrotaron en siete juegos a los Rockets de Houston conquistando el título de la Conferencia del Oeste, la de máximo nivel de competencia.

Desde el inicio

Curry abrió el juego con filtrada y disparo corto adelantando a los Warriors 2-0, pero de inmediato, un triple de Smith mostró la dentadura de los Cavaliers tomando ventaja 3-2. Era apenas la entrada en calor.

De pronto, Durant, Curry, McGee y Curry de nuevo, consiguieron dobles consecutivos. Los Warriors estaban en ventaja 10-3 cuando Curry acertó su primer triple y amplió 13-3.

Reaccionaron los Cavaliers estimulando a la multitud estirándose de 3 a 10 puntos acercándose a 3, pero Golden State sacó sus rifles de largo alcance y con triples seguidos de Iguodala, Curry y Draymond Green se despegaron 24-13, haciendo regresar la preocupación de un derrumbe a las tribunas, pero Cleveland, con una arremetida de Love, LeBron y Smith, llegaron a 23, antes de los triples de Nick Young y André Iguadola, que garantizaron ventaja de 9 puntos, 34-25 en el primer período, con Curry al frente de la anotación marcando 12 y LeBron 8, sin disponer de suficiente radio de acción.

Lo mejor de los Cavaliers

Resignándose a un laborioso empate 27-27 en el segundo cuarto, los Cavaliers no pudieron lograr recortar distancia quedando atrás siempre por 5 puntos 52-61 en la mitad del recorrido con James registrando 16 puntos por 20 de Curry en el otro lado de la acera.

Los ocho bloqueos de Golden State y las intercepciones, frenaron el esfuerzo de los Cavaliers, que se vieron obligados a fajarse en un violento tiroteo después que un doble de LeBron, les permitió adelantarse 39-38 levantando al público de las butacas. Cuatro veces cambió de manos la ventaja de solo un punto, hasta que un triple de Curry, su tercero, proporcionó a los Warriors ventaja de 5 puntos 52-47.

Eso fue un calmante para Golden State que sin pisar el acelerador a fondo, prevaleció en la recta final de ese período, consiguiendo 6 puntos para llegar a 61, mientras los Cavaliers no avanzaban de 52. 

El hundimiento

El triple de Nick Young adelantando a los Warriors por 17 puntos (75-58) en el tercer período, hundió al público y dobló las rodillas de los Cavaliers. Todos sabían que la pizarra sería irreversible.

Golden State funcionaba como una maquinaria muy bien aceitada, fabricando aciertos en racha. Superioridad de 12 puntos de los Warriors dominando esa fase 25-13, con ventaja global de 86-65, sepultaban todas las esperanzas. Y en el período final, continuó el avasallamiento.

El técnico Lue decidió sacar a LeBron del escenario con 4 minutos pendientes para que se sintiera cobijado por una ovación de agradecimiento. Puede que salga de Cleveland como Agente Libre en busca de más grandeza. Curry con 37 puntos incluyendo 7 triples, y LeBron con 23, fueron los mejores anotadores.