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Cara a cara. Finalmente Carlos “Chocorroncito” Buitrago tuvo de frente a Ángel “Tito” Acosta, el campeón 108 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). El encuentro se dio ayer en Caguas, aquí en Puerto Rico, específicamente en el gimnasio del tetracampeón boricua Miguel Cotto, promotor de la función que se celebrará este sábado y apoderado del muchacho Acosta.

No hubo fuegos artificiales en cuanto a declaraciones entre Buitrago y Acosta. El encuentro sirvió para que los medios de comunicación hicieran fotografías, entrevistas, y vieran el estado físico del nica. Dejó una buena imagen el nica, se nota que su cuerpo está muy trabajado, manteniéndose en 110.4 libras, sin sacrificar su estómago. “Chocorroncito” se vio fuerte en el entrenamiento. “Acosta no me impresionó, pensé que era más grande”, dijo Buitrago.

Repite el guion. Acosta no se salió de la línea que ha mantenido en los últimos 2 meses, en cuanto a sus declaraciones con los medios de comunicación. Está convencido que el sábado triunfará por la vía rápida en el Coliseo José Miguel Agrelot en Hato Rey. “Lo he dicho en reiteradas ocasiones que entiendo que Buitrago viene con mucha hambre de quitarme el título, pero ese sueño no lo va a cumplir conmigo, ese día besará la lona”, señaló el boricua.

Por otra parte, se conoció que si Buitrago triunfase el fin de semana, estaría realizando tres combates bajo el abrigo de la empresa Miguel Cotto Promotions.

Puerto Rico, luz y sombras. La Isla del Encanto es un territorio que estoy visitando por primera vez. Tenía muchas expectativas de hablar un poco con las personas y preguntarles sobre la recuperación lenta de la Isla después del Huracán María, un poderoso ciclón categoría 5 que prácticamente dejó llanto y dolor en septiembre del 2017.

“Ha sido muy duro, si puede ver todavía hay evidencias del huracán. La recuperación ha sido lenta, el problema es que aquí todo cuesta más, llueve mucho, este tipo de fenómenos castiga demasiado a Puerto Rico”, me comentaba José, el taxista que me trasladó al hotel donde se hospeda Buitrago.

Al llegar, me di cuenta de las bellezas naturales que ofrece la isla, pero también eso contrasta con la realidad. Parece mentira, pero a estas alturas tras el huracán, todavía hay postes de luz meciéndose, árboles tirados encima de algunas casas, y edificios severamente fracturados.

Es extraño. Caminé un rato por algunas calles de Miramar y había dos mundos graficados. El Puerto Rico imponente con sus hoteles listos para recibir turistas y la otra parte, esa que parece un territorio pobre, con edificios gigantescos viejos, inservibles, sin vida, con indigentes pidiendo limosna.

Esa ha sido mi primera y breve impresión de Puerto Rico. Es una silueta hermosa pero con heridas en el alma.