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José Alfaro se marchó a Alemania con su mochila llena de esperanzas, cargando un mundo de promesas y con un sueño por cumplir.

Casualmente, lo que hace que la vida sea interesante es la posibilidad de hacer los sueños realidad, dice Paulo Cohelo en su obra “El Alquimista”, y apegado a ese principio, el gladiador pinolero hace a un lado las adversidades y sueña con tener la faja mundial en su cintura.

Es grandioso el positivismo de Alfaro. Lo escuchamos hablar y no deja de convencernos también. Su sueño es contagioso y su fe es capaz de mover montañas. Siempre se le observa lleno de confianza y no se aburre de decir: “cumpliré”.

Pero todo es “subjetivo” lo que pasa alrededor de “Quiebra Jícara”… Así como luce tan confiado, así como convence a la gente de que realmente va a ganar la corona, lo mismo ocurre con su adversario, el tailandés Prawet Singwancha.

Pero siendo lo más objetivo posible, y apegándonos al recurso inmediato que es el récord y los oponentes que ha enfrentado, no hay duda de que el asiático está en ventaja sobre el nica.

Alfaro estará en busca de la corona, ante un adversario de mayor experiencia y que ha sobrevivido a quizás retos más grandes. Eso convierte a Singwancha en un elemento de sumo peligro para el nicaragüense.

La hoja de vida de Alfaro refleja muchos adversarios débiles, y ante los buenos no le fue bien al pinolero.

Tenía 13 triunfos sin derrotas cuando enfrentó a Santos Benavides, con tan sólo cuatro combates en el profesionalismo. Fue un gran choque, pero el resultado fue adverso para el púgil Alfaro, quien perdió su invicto siendo noqueado en el décimo asalto.

Tuvo derrotas consecutivas ante César René Cuenca y Miguel “El aguacerito” Acosta, lo que provocó que la multitud creyera que su carrera estaba declinando, pero de repente apareció su joya sobre el ring enfrentando al devaluado DeMarcus Corley.

El norteamericano vino a Nicaragua en el ocaso de su carrera. Había perdido cinco de sus últimas ocho peleas, y también se presentó en condiciones físicas deplorables, cayendo por nocaut con un golpe a los bajos.

Pero en medio de lo terminado de su rival, por el historial de Corley provocó que los bonos de Alfaro se subieran, pero en realidad, en cuanto a calidad el púgil norteamericano no andaba en nada.

Frente a Singwancha, el tailandés que también en su carrera ha enfrentado a boxeadores discretos, no hay manera de poner a Alfaro arriba en las apuestas. Todos queremos que gane el nicaragüense, pero objetivamente lamentamos que salta como no favorito.