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Leo lo siguiente y me sorprendo: El Gobierno de Nicaragua reiteró su disposición de acordar la paz y restablecer la tranquilidad del país… En su alocución, la vicepresidenta de la República, Rosario Murillo, llamó a mantenerse en oración, “para que podamos sentarnos de buena fe a trabajar rutas, dialogando, escuchándonos” porque “tenemos por delante un camino para la vida, un camino que debemos recorrer todos los nicaragüenses”…

Insistió en clamar a Dios para que “reine la capacidad de entendimiento entre los nicaragüenses, para que podamos sentarnos de buena fe a trabajar rutas, dialogando, escuchándonos, encontrándonos para poder establecer las bases de un país, un nuevo país, un país que nos toca crear a todos y nos toca crearlo de la mano de Dios”.

¿Por qué mi sorpresa? Porque finalmente, en las esferas de poder, se percatan que todos, somos todos. Eso incluye a los que hemos caminado en las marchas de protesta, a los que resisten en los tranques tomando todos los riesgos, exponiendo sus vidas en cada instante, en la persecución desesperada de provocar para un país “potable” para todos, los de arriba y los de abajo, los favorecidos con oportunidades y los que rebotan al encontrar puertas cerradas, los que se someten y los que rompen cadenas.

Todos, somos todos, y solo con el aporte de todos, se pueden establecer las bases para un nuevo y urgentemente necesario país. Eso, debe de tomarse como una buena señal si está realmente acompañado de una voluntad patriótica. La restauración de este desventurado país comienza por el cese de la represión, la aplicación de la justicia, y los pasos hacia la democratización.

No se convenció

El 8 de febrero, muy distante el 18 de abril, en esta misma columna, escribí lo siguiente con motivo de un reconocimiento al presidente en lo deportivo: No he votado por Daniel, pero eso no me impide reconocer el mayúsculo apoyo que le ha ofrecido al deporte pinolero.

En ese sector, Daniel ha sido un gobernante para todos los nicaragüenses, sin excepciones. Y eso es bueno, porque de alguna manera, lo familiariza con una sensación que le sería más satisfactoria, estirando la cobertura hacia todos, en todo, no solo en deportes. Es obvio que tiene tiempo de estar claro que gobierna para todos. Hoy le agregaría a ese apunte, que para hacer eso, no hay tranques que estorben.

El nuevo país que menciona la vicepresidenta, tiene que ser sometido a una serie de transformaciones colocadas en la mesa de las discusiones, en la cual participen todos. ¡Qué saludable era esa propuesta el primer día del diálogo! El paso del tiempo fue abriendo heridas cada vez más anchas y profundas, consecuencia de las agresiones indiscriminadas y el país se fue deteriorando velozmente.

Fue un tiempo en que no se pudo entender que eran estudiantes, no eran delincuentes; que el vandalismo fue iniciado, provocado y sostenido, desde un lado; y que el manejo de la mentira, se había convertido en un boomerang…Hoy, con el caos apretando los cuellos de todos, se admite que UN NUEVO PAIS, TIENE QUE SER CONSTRUIDO POR TODOS, y eso obviamente incluye a los que resisten en los tranques. ¿Habrá voluntad suficiente? Esa es la intriga. Estaremos pendientes del primer paso.