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Dominante frente a los Rays de Tampa Bay y frágil frente ante los temibles Marineros de Seattle. Soberbio ante los Filis de Filadelfia y permisivo contra la dura ofensiva de los Bravos de Atlanta en su más reciente apertura. Así ha sido Jonathan Loáisiga en su primeras cuatro salidas con los Yanquis de Nueva York, dejando claro desde el arranque de su carrera que es un pícher con gran potencial, pero que también es un lanzador en ocasiones vulnerable, como lució anoche en el Yankee Stadium, donde en cuatro episodios de labor permitió cinco imparables, entre ellos el primer jonrón de su joven trayectoria, ponchó a tres rivales, permitió tres carreras limpias, desmejoró su efectividad de 1.93 a 3.00 y salió sin decisión en el duelo que los Yanquis perdieron con score de 5-3 en extrainning.

Loáisiga, sereno como siempre y calculador como en sus anteriores presentaciones, completó las dos primeras entradas sin mayores complicaciones. De los siete bateadores que enfrentó solo Nick Markakis, el líder en imparables conectados en la Liga Americana, le pudo pegar hit. Sin embargo, en el tercer inning, Johan Camargo con un swing violento se convirtió en el responsable del primer cuadrangular en contra del nica en Grandes Ligas y a la vez en el causante de que el marcador se empatara 1-1, pues antes Aaron Judge había puesto en ventaja al pinolero con su jonrón 23 del año. 

Caos en el cuarto capítulo      

Luego de ser estremecido por el bambinazo de Camargo, Loáisiga pareció tomar el control del encuentro, acto muy común de su parte, y retiró a los siguientes cuatro bateadores que se pararon frente a él. No obstante, en el cuarto episodio, ya con un out en la pizarra, fue víctima de un rápido operativo de la brava ofensiva de los de Atlanta. Markakis, el hiteador imparable, le conectó doble por el bosque derecho, Kurt Suzuki le pegó un sencillo para empatar el juego 2-2  y Ronald Acuña Jr., el súper prospecto al que ponchó en el segundo inning, le conectó otro doblete que sirvió para ponerlo atrás en el marcador 3-2.  Reaccionó ponchando a Charlie Culberson y dominando a Camargo, pero eso fue todo para él y no salió a lanzar en el quinto, mismo episodio en el que los Yanquis empataron el duelo y lo salvaron de la derrota por segunda ocasión en la temporada.