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Hacía ya buen tiempo, específicamente desde el inicio de la temporada de Ligas Menores, que el zurdo costeño Leonardo Crawford buscaba encontrarse con una buena actuación suya que le permitiera cambiar el rumbo de su trayectoria hacia un punto de éxito. Por más que lo intentaba, no lo conseguía, hasta que el pasado 4 de julio, lanzando por tercera ocasión en el año para el equipo Rancho Cucamonga, sucursal Clase A Fuerte de los Dodgers de Los Ángeles, forjó una presentación de siete episodios de solo un hit, sin carreras y siete ponches ante los Gigantes de San José, equipo afiliado a los Gigantes de San Francisco.  Ahora, tras esta faena monticular en la que demostró de lo que es capaz, Crawford cree haber dado el primer paso hacia el enderezamiento de su actual campaña, en la que presenta balance de dos victorias y seis derrotas. 

“Soy un hombre de fe y espero estar frente al inicio de logros mayores. Deseo con todas mis fuerzas que esta gran faena monticular sea el banderillazo inicial de cosas mejores en mi carrera. Sé muy bien que el arranque de temporada ha sido complicado, pero todavía queda mucho tiempo y muchos juegos para hacer un mejor papel. Creo que con la ayuda de Dios y con el compromiso que he adquirido de estar siempre listo para ofrecer lo mejor de mí, vendrán muchas presentaciones como la última y eso me ayudará a establecerme”, dijo Crawford, todavía entusiasmado por la que hasta ahora es su mejor apertura del año.

Las claves 

Consultado sobre las claves que lo llevaron a mostrarse tan dominante en su último trabajo, Leonardo, quien fue parte de la selección nacional que conquistó la medalla de oro en los pasados Juegos Centroamericanos realizados en Managua en el 2017, señaló que “lo más importante fue ejecutar mis picheos y mantener el plan de atacar a los bateadores y rematarlos una vez que consiguiera tenerlos contra la pared. Gracias a Dios las cosas me salieron bien y mis lanzamientos respondieron en gran forma de principio a fin. También fue clave que me mantuve siempre concentrado, aun cuando se manejaba la posibilidad lograr la hazaña de tirar un juego sin hit ni carrera”.  Crawford llegó al séptimo episodios sin permitir imparables ni anotaciones, pero ya con dos outs en la pizarra, Heath Quinn le conectó un doblete para acabar con su dominio. Ese fue el único daño que recibió el nica en una noche para él memorable.

Objetivo: Terminar en Doble A

Esta temporada Crawford ha tirado en 14 partidos en Clase A, tres en Clase A Fuerte y uno en Triple A, conquistando a lo largo de 18 juegos, entre ellos 10 aperturas, un récord de dos triunfos con seis reveses y una efectividad de 3.90. No son números que impresionen y es por ello que el joven pistolero está empeñado en lograr presentaciones que le permitan mejorar sus estadísticas y subir de nivel. “Mi objetivo para este año sigue siendo escalar a Doble A”, refirió Crawford, consciente que la única forma de lograrlo es demostrando en el montículo que tiene los recursos técnicos necesarios y el carácter requerido para fajarse en una sucursal de mayor exigencia. Lo importante para él es que tras su última apertura ha recuperado el entusiasmo, “virtud tan valiosa como necesaria”, como diría Rubén Darío.