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Nicaragua cumple hoy tres meses de su crisis más sangrienta desde hace 39 años. Han muerto más de 350 personas, del lado de quienes reclaman un país democrático y de la contraparte que escuda a un gobierno indispuesto a soltar el poder, al final, todos hijos de la misma patria. El número de decesos aumenta alarmantemente, dejando luto y dolor en las familias, mientras el sentido común nos indica que es imposible centrar nuestra atención en un evento deportivo, cultural o de cualquier otra índole.

El Mundial de futbol de Rusia no provocó la explosión emotiva que en otros tiempos habría causado, siendo ese un indicador de que los nicaragüenses no somos indiferentes a la crisis sociopolítica que atravesamos. Por lo menos la mayoría. Sin embargo, existe un sector que en medio de tanta tragedia ha decidido darle paso a situaciones tan irrelevantes como disputar un campeonato nacional de beisbol, celebrar una velada boxística o iniciar un torneo de futbol.

Dejemos las cosas claras, la práctica de disciplinas deportivas es básica en cualquier sociedad, pero cada cosa tiene su momento, y, por ahora, Nicaragua no presta las condiciones para que las instituciones deportivas funcionen como si nada pasara. Se imagina usted disputar un torneo, del deporte que prefiera, mientras cada día el país se tiñe de sangre de hermanos. Pues créalo, eso sucederá.

La Comisión Nicaragüense de Beisbol Superior (CNBS) pondrá en marcha la segunda etapa del Germán Pomares, con ocho equipos de siete departamentos en disputa, a partir del 4 de agosto. Por su parte, la Liga Primera de futbol echará a andar el torneo de Apertura en la primera semana de agosto. Desmenucemos el tema para que cada quien saque sus propias conclusiones.

Comprendo lo que implica para los atletas y adiestradores estar inactivos, no solo porque el enfriamiento representa un retroceso en sus condiciones físicas y a la postre competitiva, principalmente por el aspecto lucrativo, en vista que muchos llevan el sustento a sus hogares. Sin embargo, nada vale más que la vida y este punto es medular, si consideramos los riesgos a los que se expondrán los deportistas y entrenadores, en un país que se ha convertido en tierra de nadie.

Pero además, no podemos ser indiferentes al dolor de quienes cada día arriesgan su vida y de quienes la han perdido en una lucha para que Nicaragua sea libre y soberana. Cómo podríamos aprobar y apoyar un juego de beisbol o futbol y darle la espalda a los jóvenes que batallan contra una tiranía que nos asfixia. Esto no es juego, y no lo podemos convertir en tal, no podemos profanar la memoria de nuestros hermanos caídos, los que defendieron con honor nuestra bandera azul y blanco, y los que defendiendo su propia causa perdieron la vida.

No es momento de juegos en nuestro país, cómo la comisión de beisbol o la Liga Primera pueden darle paso a sus respectivas justas y pretender que los fanáticos asistan a los estadios, con tanta sangre derramada en los caminos. Por favor, dirigentes deportivos, atletas, adiestradores y fanáticos, sumemos esfuerzos para cambiar el rumbo del país, no seamos indiferentes a las injusticias y al dolor. Esto no es juego.