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Puede ser que el consistente Chelsea, crecido el pasado domingo en la Premier mientras liquidaba al Fulham 3-1, no esté asustado por la demostración de brillantez cegadora que ofreció el Barcelona convirtiendo al Real Madrid en cenizas 6-2, pero es obvio, que aún jugando hoy en su casa, Stanford Bridge, estará con sus barbas en remojo.

Después de una actuación pálida frente al Valencia, evitando una posible derrota, el Barcelona encendió todas las luces de sus ramblas y del barrio gótico, exhibiendo un fútbol que parecía haber sido diseñado por el genial Gaudi, provocando asombro. El equipo funcionó tan demoledoramente que pudo marcar 10 o más goles, de no ser por las atajadas de Casillas en la cabaña de la realeza.

En el primer duelo con el Chelsea, correspondiente a las semifinales de esta Champions, el poderoso Barcelona mostró más fútbol y fabricó mejores opciones, pero tuvo que resignarse con el empate 0-0, y hoy, sin sus dos defensas centrales titulares -Márquez lesionado y Puyol sancionado por dos tarjetas amarillas-, agregando la posibilidad de no poder utilizar al incisivo y desequilibrante Tierry Henry, consecuencia de estar golpeado, el equipo azulgrana intentará volver a deslumbrar y avanzar a la final, para medirse con el Manchester en Roma el día 27.

¿Qué tan difícil será el Chelsea? Didier Drogba ha advertido que el ataque de los “Blues” puede ser tan dinámico, profundo y peligroso, como el catalán. Drogba seguramente está considerando lo que significa el aporte del francés Nicolás Anelka, como agregado al impulso que deben proporcionar Ballack, Lampard, Malouda y Essien, bajos de voltaje en la anterior batalla.

John Terry, jefe de una defensa en la que trabajan con firmeza, rechinando dientes, tipos duros como Alex, Ashley Cole e Ivanovic, de gran proyección ofensiva, sabe que tratando de controlar la rapidez y destreza de Messi, la exuberante vitalidad de un goleador con el olfato de Eto´o y la variedad de llegada que tiene Henry, de estar habilitado para jugar hoy, más los movimientos envolventes de Xavi e Iniesta como enlaces incorporándose al ataque garantizando oleajes, y la presencia amenazante de Alves, deberán multiplicar esfuerzos y jugar sin errores, porque los del Barcelona, no perdonan.

Pese a estar de visita, y lo peligroso que es el Chelsea con su juego aéreo, el Barcelona, inspirado y en pie de guerra, es el favorito, confiando en que el uruguayo Cáceres y Piqué responderán en la retaguardia como reemplazos de Márquez y Puyol, y que su versátil mediocampo seguirá funcionando eficazmente, volcándose sobre territorio enemigo.

dplay@ibw.com.ni