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Hoy puede afirmarse, con más certeza que en cualquier otro tiempo desde que se fue a la lista de lesionados en los primeros días de mayo, que el lanzador rivense Erasmo Ramírez tiene los días contados para su retorno al staff de lanzadores de los Marineros, sobre todo luego de haberse mostrado saludable, dominante y seguro en su primera apertura de rehabilitación con el Tacoma, equipo sucursal Triple A de Seattle. 

Ramírez, quien está en pleno proceso de recuperación tras quedar fuera de acción como consecuencia de una tensión en el músculo redondo mayor, se enfrentó a las Abejas de Salt Lake, conjunto afiliado a los Angelinos de Los Ángeles en Triple A. Su labor de dos episodios fue perfecta. En la primera entrada ponchó con tres lanzamientos a Michael Hermosillo, luego dominó por la vía de los strikes a Matt Thaiss y cerró dominando en roletazo a la tercera base a Taylor Ward.

Posteriormente, en el segundo inning, obligó a José Fernández a fallar en un elevado al jardín central, fusiló a Jared Walsh y terminó su actuación dominando a Kaleb Cowart en un fly a la pradera central. Erasmo, cuya última actuación en Grandes Ligas fue el 27 de abril, necesitó únicamente 23 picheos, de los cuales 19 fueron strikes, para completar una presentación contundente, advirtiendo que está listo para volver al equipo grande y empezar una lucha por recuperar su lugar en la rotación.  

Podría ser a inicios de agosto

A diferencia de hace unas semanas cuando gracias a un par de sesiones de bullpen se conoció de su recuperación pero no había un plan trazado para su regreso a los Marineros, esta vez se ha informado que el derecho sureño, dueño de un récord de 30 victorias y 37 derrotas en su carrera de siete temporadas en Grandes Ligas, realizará, dentro de cinco días, una apertura más y de mayor recorrido con el Tacoma, para en los primeros días de agosto ser llamado al equipo grande.

Antes de irse a la lista de lesionados en la primera semana de mayo, Erasmo realizó dos aperturas en abril y en ambas cargó con la derrota, luciendo vulnerable ante los Vigilantes de Texas y los Indios de Cleveland. En 9.2 entradas de labor permitió once carreras limpias y admitió catorce imparables, entre ellos siete jonrones. Su efectividad quedó en 10.24 y las ofensivas rivales le batearon para un promedio de .333.