•   Barranquilla, Colombia  |
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  • EFE

A Alex Cujavante una novatada hace ocho años hizo que se le escapara el oro en el Mundial de Guarne en los 15.000 metros eliminación al celebrar antes de tiempo, sin haber cruzado la meta, esa prueba.

Esa falla lo llevó a preparase mejor, a no confiarse y a darlo todo hasta el final, así como lo hizo este sábado cuando superó en la final de 10,000 metros por tres vueltas al mexicano Mike Páez, que ganó la plata, y al venezolano Julio César Mirena, que se quedó con el bronce.

Cujavante ya no es aquel juvenil de 15 años. Ahora tiene 23 y es un campeón mundial que, además, se da el lujo de ganar en el patinódromo que lleva su nombre y en su ciudad natal, Barranquilla, donde se celebran los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Su llegada al escenario, ubicado al norte de Barranquilla, siempre causa revuelo. Vestido con el uniforme de Colombia y gafas oscuras, su piel morena y rostro barbado lo hacen inconfundible entre los aficionados de este deporte que lo reconocen como el más importante patinador que ha dado su terruño.

Seguidores, patinadores de otros países y hasta los voluntarios que apoyan en la organización del evento deportivo regional se acercan para saludarlo y obtienen de él una sonrisa y un estrechón de manos.

"Para mí es un honor que le hayan puesto mi nombre al nuevo patinódromo, el que hicieron para los Juegos Centroamericanos y del Caribe y en el que estoy seguro van a formarse nuevos campeones mundiales", repite cada vez que le preguntan sobre el homenaje que le rindieron en su tierra.

El patinador colombiano Alex Cujavante durante su entrenamiento en Barranquilla 2018.

Creyente en Dios, al que se siempre dedica sus triunfos, y agradecido con la vida y con todas las personas que lo han apoyado en su carrera deportiva, Cujavante nunca pierde la perspectiva de quienes han estado siempre a su lado para apoyarlo: su familia.

"Mi familia es a quien debo agradecer, porque ellos desde un principio estuvieron conmigo. Conmigo comieron cuando no hubo nada y hoy lo que he ganado es para ellos, al igual que para mi novia que estos últimos años me ha apoyado en todo momento", afirma y sonríe mientras mira para la tribuna en donde están sus seres queridos.

Hoy Cujavante es un deportista maduro, pero con una gran proyección porque su edad le permite tener muchos años más de competencia de alto nivel.

Atrás quedaron esos inicios en los que la inexperiencia le hacía cometer errores, como el de Guarne, en el que prácticamente le cedió el triunfo al coreano Sang Cheol Lee, quien se colgó el oro.

Su presente es brillante. Como campeón mundial, es la principal carta del equipo de Colombia para las pruebas de fondo en los torneos de patinaje, un deporte que sigue en la lucha para convertirse en olímpico.

Para los barranquilleros, Cujavante se ha convertido en el mejor representante de la ciudad en las justas regionales. Para una urbe que es reconocida por su carnaval, por artistas célebres como Shakira y Sofía Vergara y por consagrados deportistas como Édgar Rentería o el primer medallista olímpico colombiano Helmult Bellingrodt, Cujavante sabe que necesita labrar día a día su propio camino.