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El paso de la selección de beisbol de Nicaragua por los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquillla 2018 ha sido complicado al extremo y para comprobarlo basta con lanzarle un vistazo a su récord: dos derrotas y una victoria sufrida.

Pero esto no es lo peor para la tropa que viajó a Colombia con la ilusión de ser una de las cuatro mejores del torneo, sino lo que se viene, pues entre los cuatro rivales siguientes están los dos grandes favoritos, Puerto Rico y Cuba, y dos competidores que suelen ser muy duros, Panamá y República Dominicana, este último el rival de la jornada de hoy y un adversario que pese a su balance de 1-2 y a su pobre ofensiva, podría representar una seria amenaza para una Nicaragua que se mueve entre sombras.   

La selección nicaragüense viene de imponerse 5-4 ante Venezuela en un desafío que se extendió hasta el décimo episodio y en el que se implementó la regla de la “muerte súbita”. Antes, en dos partidos en los que su ofensiva fue anulada por completo,  había perdido 3-1 frente a Colombia y 5-0 ante México.

Nicaragua necesita producir carreras desde el arranque de juego.

Por su parte, los dominicanos debutaron imponiéndose 5-4 al representativo de Panamá y posteriormente cayeron por blanqueada de 4-0 ante los venezolanos y con pizarra de 4-1 frente a los puertorriqueños. De tal forma que ambas selecciones llegan al encuentro de hoy a las 2:00 p.m. con la urgencia de conseguir una victoria que les permita meterse de lleno en la lucha por situarse entre las primeras posiciones. Una derrota les complicaría el panorama y las opciones de medalla se reducirían drásticamente. 

Berman al montículo

El responsable de enfrentarse a la ofensiva dominicana, misma que en sus tres primeros encuentros batea para 170 puntos como resultado de 16 imparables en 94 turnos al bate, será el matagalpino Berman Espinoza, quien durante la primera etapa del Campeonato Germán Pomares, recortada por la crisis sociopolítica que atraviesa el país, participó en ocho desafíos con los Indígenas, cosechando un récord de 4-1 con una efectividad de 2.25 y 40 ponches en un total de 48 entradas.

Berman, lanzador de reconocida calidad, apelará a su vasta experiencia y sobrado carácter para guiar a la selección a un triunfo que es catalogado como trascendental de cara a retos mayores en el torneo.

Por su lado, Nicaragua, cuyo promedio colectivo es de 242 puntos gracias a 23 cañonazos en 95 visitas oficiales al cajón de bateo, tendrá que hacer frente a un picheo dominicano que tras los primeros tres juegos presenta una efectividad de 2.42 y que hasta antes de la jornada de ayer era el número uno en ponches propinados con 25.

El combinado pinolero, que en 26 innings jugados solo ha podido producir seis carreras, necesita presentarse al estadio Edgar Rentería con una ofensiva que no solo sea capaz de conectar tantos imparables como en el duelo contra Venezuela, sino también de producir carreras, pues al final este último es el elemento que permite optar a la victoria. 

De acuerdo con el timonel Julio Sánchez, la alineación para el duelo de esta tarde será la misma del partido contra los venezolanos y la razón no es otra que la notable mejoría observada el lunes, cuando la incorporación de Renato Morales en lugar del apagado Iván Hernández y otra serie de movimientos en las posiciones dentro del lineup, hicieron que el equipo nicaragüense presentara una mejor cara ofensiva que la mostrada en los dos primeros duelos. Ahora la expectativa gira alrededor si ante República Dominicana logrará mantenerse el mismo ritmo de bateo que ante Venezuela.