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Frente al equipo cubano, desde siempre un rival difícil de vencer, la selección de Nicaragua solo tuvo un instante de alegría y fue en la apertura del primer inning cuando se adelantó en la pizarra 1-0. Desde entonces todo fue angustia a causa del implacable ataque del combinado antillano y episodios tras episodio el duelo fue convirtiéndose en la crónica de una muerte anunciada.

Con una ofensiva brava y consistente, capaz de no dejar piedra sobre piedra, cuba forjó con un marcador contundente de 11-3 su cuarto triunfo del torneo y le propinó a Nicaragua su cuarta derrota en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018.

Con esto la selección pinolera quedó sin opciones de conseguir medalla y buscará hoy ante Puerto Rico no quedar en el último lugar y así  tener un puesto seguro en el torneo eliminatorio rumbo a los Juegos Panamericanos de Lima, Perú.

La historia del encuentro empezó a escribirse con un primer capítulo en el que ambas ofensivas se hicieron daño. Nicaragua, con sencillo y robo de base de Norlando Valle más otro indiscutible del oportuno Jilton Calderón, se adelantó 1-0 ante el abridor isleño Bladimir Baños.

Sin embargo, en un rápido ripostar de los cubanos, el juego se empató gracias a cañonazos conectados por Roel Santos y Yurisbel Gracial frente al pistolero nica Gustavo Martínez. Dos entradas más tarde, la tropa antillana desplegó un bravo ataque y se adueñó del marcador para no volverlo a ceder jamás.

En ese tercer inning, Gustavo recibió hits de Alexander Ayala y Juan Torriente, quienes luego fueron remolcados por el triple conseguido por Santos gracias a la complicidad de un fildeo inseguro del jardinero central Norlando Valle. 

Todo para Cuba

Desde entonces, las buenas noticias fueron todas para el equipo cubano, cuya ofensiva sometió al picheo nica a un castigo constante y mantuvo bajo presión a la defensiva pinolera, como ocurrió en el cuarto capítulo, cuando apoyados en un ataque de dos imparables y sacándole el máximo provecho a una error en tiro a la inicial de Gustavo y a un passedball de Janior Montes, la tropa caribeña produjo dos carreras que le permitieron ampliar su ventaja a 5-1 y explotar al abridor.

Un inning después, Nicaragua recortó distancia gracias a una carrera producida por imparables de Wuillians Vásquez, Janior y Benjamín Alegría, siendo este último el encargado de impulsar la anotación. No obstante, el intento de resurgimiento fue rápidamente contestado por los caribeños, quienes con cuatro imparables de forma consecutiva reformaron el marcador a 7-2 y prácticamente sentenciaron el encuentro.

Demasiado castigo

Ya con la soga en el cuello, pero mostrando resistencia ante el golpeo implacable e incesante del rival, la selección nacional produjo una carrera más en la apertura del sexto valiéndose de los cañonazos consecutivos de Javier Robles y de Jilton Calderón, quienes explotaron al abridor cubano Bladimir Baños, y del incogible productor de Vásquez.

Sin embargo, la artillería cubana, acostumbrada históricamente a someter al picheo nicaragüense, volvió a protagonizar otra arremetida en el cierre del inning, cuando con un ataque de tres imparables produjeron dos carreras, convirtiendo el duelo en una paliza.

Pero el asunto no acabó ahí, pues los cubanos, como fiera que se ha lanzado sin piedad a la caza de su presa, volvieron a tronar en el cierre del octavo produciendo par de carreras gracias al imparable con las bases llenas del oportuno artillero Raúl González ante el relevista Ernesto Glasgon.

El 11-3 fue definitivo y selló la quinta derrota de Nicaragua en el torneo. Una vez más, Cuba se convirtió en verdugo de una selección nicaragüense que en estos Juegos también ha caído ante Colombia, México y República Dominicana, y que sus únicas alegrías han sido los triunfos conquistados ante Venezuela y Panamá.

El reto de hoy es quizá mucho más complicado que al de ayer, pues el rival será Puerto Rico, selección que entró a la jornada de ayer siendo el ganador de la medalla de oro.