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Dramático, sufrido e inesperado fue el triunfo de la selección de Nicaragua con pizarra de 10-9 sobre Puerto Rico en diez entradas en su última actuación, en el torneo de los Juegos Centroamericanos  y del Caribe Barranquilla 2018.

La tropa nacional, urgida de una victoria que proporcionará la seguridad de no quedar en el último lugar y tener chance de clasificar al torneo eliminatorio de los Juegos Panamericanos del próximo año, se fajó ante el equipo ganador de la medalla de oro y sobrevivió heroicamente a un desafío de bravos intercambios ofensivos.

Con el picheo, sufriendo la agresividad de la toletería isleña, el bateo supo responder al reto planteado y tronó en el momento más necesario, haciendo olvidar a ratos aquella falta de productividad exhibida en el arranque del torneo.   

El génesis del partido lo marcó la ofensiva isleña con un ataque huracanado, cuyo resultado fue un racimo de cuatro carreras y la rápida expulsión del abridor zurdo Elvin García, quien solo fue capaz de sacar un out de la primera entrada.

Tras poner fuera a Osvaldo Martínez, el lanzador nicaragüense fue descifrado por Luis Mateo, quien con un cuadrangular adelantó a su selección 1-0. Este bambinazo al parecer sacó de concentración a García y no pudo enderezar su rumbo, se desplomó tanto que los siguientes tres bateadores, Jaffrey Domínguez, Wilfredo Rodríguez y Jaime Ortiz, le conectaron de imparable y movieron la pizarra 2-0.

Luego le dio golpe a Yomar Cruz y salió del montículo dejando las bases llenas, una responsabilidad que heredó el leonés Fidencio Flores, quien le otorgó base por bolas a Edgardo Báez para propiciar la tercera anotación y acto seguido permitió el infieldhit, con el que los puertorriqueños establecieron el contundente marcador inicial de 4-0. 

Nicas reaccionan

El desafío marchó así hasta en la apertura del cuarto capítulo, cuando aprovechando la prematura salida del abridor Anthony Seise Jr. y la vulnerabilidad de los relevistas Bryan Escanio y Fernando Cruz, los nicaragüenses produjeron sus primeras tres anotaciones.

Darrel Campbell abrió la tanda con doblete, Javier Robles fue golpeado, Jilton Calderón se ponchó y Ofilio Castro, con otro doble, reformó la pizarra a 4-1. Acto seguido apareció Wuillians Vásquez y con un jonrón por el bosque derecho empató el encuentro y consecuentemente la selección nacional recuperó el entusiasmo, virtud tan valiosa para mantenerse en la pelea en un choque tan crucial como este.

Sin embargo, el combinado puertorriqueño respondió en el cierre del cuarto y gracias a doblete de Aldo Méndez y sencillo de Osvaldo Martínez ante Fidencio se pusieron al frente del marcador 5-4.

No obstante, los artilleros nicaragüenses, conscientes de la importancia de ganar el encuentro, volvieron a la carga  y con sencillos seguidos de Campbell y Robles sumados a un doblete de Jilton empataron el juego. En el mismo episodio, con un fly de sacrificio de Janior Montes tomaron la delantera 6-5. 

A muerte súbita

Pese a las constantes amenazas de la toletería isleña, la pizarra permaneció así hasta en la octava entrada, instancia en la que los incogibles de José Rivera y Luis Mateo le permitieron a la representación de Puerto Rico emparejar las acciones.

La igualdad no pudo romperse en nueve entradas y fue necesario jugar un episodio extra. Fue entonces que sacándoles el máximo provecho a los dos corredores en base que determina la regla de la “muerte” súbita, al descontrol del pistolero Fernando Cabrera, quien regaló dos bases por bolas y al oportuno imparable remolcador de par de carreras de Benjamín Alegría, que Nicaragua construyó una ventaja de cuatro anotaciones sobre sus rivales.

En el cierre, los puertorriqueños amenazaron seriamente con arrebatar el botín, pero su empuje ofensivo, capaz de ponerle un extremo dramatismo al cierre del encuentro, no le fue suficiente y pese a sus tres imparables terminaron cayendo 10-9 con Jorge Bucardo ponchando de forma heroica a Jeffrey Domínguez para el último out del juego.