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Cuando más necesitas de tu “as de espadas”, este se derrumba. ¡Oh, no! Esa es la peor noticia para el mánager de un equipo atrasado cinco juegos en la pelea por el banderín zonal, que persigue a otro como los Medias Rojas, que hasta hoy, ha sido el más compacto y, por supuesto, difícil de vencer en las Grandes Ligas.

Para los Yanquis, que han perdido el cañón de su temido jonronero Aaron Judge por tres semanas, ver al derecho dominicano Luis Severino con su escopeta hecha astillas, es algo tenebroso. El sábado, por cuarta apertura consecutiva, incluyendo la que representó entre terribles dificultades su victoria 14, todavía máxima cifra de la temporada, alcanzada también por Max Scherzer de los Nacionales, Severino se mostró fatal, y volvió a ser bombardeado mientras los Yanquis eran vencidos por los Reales de Kansas, uno de los dos peores equipos del beisbol este año, solo delante de los Orioles por una nariz.

Entre escombros 

Los 46,600 espectadores que llenaron el majestuoso Yanqui Stadium la tarde del sábado, se resistían a creerlo. Después de no poder ir más allá de cinco entradas en cada una de sus tres últimas aperturas, el aturdido mánager Aaron Boone le estaba quitando la pelota a Severino frente a los Reales con solo un out en el inicio del quinto episodio. Los Reales le habían conectado 8 imparables incluyendo el jonrón de Lucas Duda, fabricándole 6 carreras limpias. La efectividad de Severino a lo largo de 19 entradas y un tercio en sus recientes cuatro inicios, es de 8.85, nada que ver con el 1.98 mostrado en sus 18 apariciones previas, con balance de 14-2, siendo considerado el más firme aspirante al Cy Young de la Liga Americana. La derrota ante Kansas por 10-5 pese a jonrón 24 de Giancarlo Stanton, fue la novena de los Yanquis en 18 juegos, un ritmo preocupante cuando cada amanecer tratas de no perder terreno. 

“No sé qué pasa”, dice

A veces, un gran pitcher se traba, así sea Walter Johnson o Christy Mathewson. El problema, es cuando ese “trabón” se alarga en el momento menos apropiado para resistirlo. Antes de abrir contra los inadvertidos Reales, ya sin el fiero Moustakas en su alineación, Severino había permitido 13 carreras limpias en sus últimos 15 innings, soportando 25 cohetes, entre ellos 6 cuadrangulares.

Sus cinco entradas en cada uno de esos tres juegos frente a Toronto, Cleveland y Tampa, eran el menor recorrido en esta campaña. El sábado solo pudo extenderse a 4 y un tercio con el agregado de su séptimo jonrón en el mes de julio, uno más que los seis recibidos entre el 29 de marzo y el 1 de julio. Es natural preguntarse ¿Qué es lo que pasa con Severino? “No sé qué pasa. De pronto las cosas no están funcionando. Necesito volver a ser el mismo”, responde en una nota de Jeff Metallo de AP, mientras el mánager Boone, considera “ha perdido el mando de su bola rápida. Urgen ajustes”. Mirando a ese Severino, los Yanquis, rascan sus cabezas.