•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Como el lobo de Gubia, son incontables las muertes y daños provocados por Cristiano Ronaldo entre los adversarios del Real Madrid a lo largo de 9 temporadas. Lo demuestran sus 450 goles en 438 partidos, una frecuencia tan frenética como espeluznante, imposible de repetir para cualquier mortal que se mueva en una cancha.

Nadie tan destructivo como el portugués, máximo goleador de la Champions. Cuando pierdes a un jugador de esa dimensión, es obvio que hará falta, pero…tratándose del todopoderoso Real Madrid, tan armado hasta los dientes, uno piensa que va a sobrevivir, como lo hizo cuando se quedó sin DiEstéfano, Raúl, Zidane, Ronaldo, Beckham y tantos otros.

Cierto, ninguno de ellos tiene el tamaño y consigue la incidencia de Cristiano, pero fueron pilares, como los que sostienen las paredes del Coliseo romano. Gareth Bale no es Cristiano, tampoco Benzema, ni siquiera alguien de la brillantez de Eden Hazard podrá ser un reemplazo apropiado, sin embargo, es bueno recordar que por encima de todo, el Real Madrid es un gran equipo, un equipazo, y lo seguirá siendo sin Cristiano aún viendo disminuirse su voracidad.

La seguridad en el fondo

Aunque el belga Curtois es considerado el mejor portero del planeta, el Madrid con Keylor Navas y Kiko Casilla, tiene su cabaña bien protegida, y la defensa de Lopetegui, no hubiera permitido la toma de Troya. Danny Carvajal por la derecha y Marcelo por la izquierda, son toma riesgos, pero ¿se imaginan mejores laterales tanto en contención como en proyección, funcionando eficaz y agobiantemente como extremos? Rafael Varane y Sergio Ramos en el centro, son vistos como una pareja de mastines mordedores garantes de firmeza, sólidos por arriba y con zancada autoritaria para cierres e intercepciones.

Esa línea de cuatro, tiene grandes soportes que serían titulares en cualquier otro equipo. Ojo con Álvaro Odriozola, firmado recientemente por seis temporadas y una de las grandes expectativas del técnico, que imagina su batalla con Carvajal; y qué decir de Theo Hernández, quien llegó tan promocionado perseguido por varios equipos, más los aportes de Nacho y Jesús Vallejos. Atrás, no hay por qué preocuparse mirando a este Real Madrid modelo 018-019.

La creatividad en el medio

El centro del campo jefeado por Modric y abrillantado por Isco, es estupendo visto desde cualquier butaca. Hace poco fuimos testigos de otra graduación del croata Modric como crack conquistando el Balón de Oro de la Copa Mundial, y observamos a Isco moviendo casi todos los hilos de España, y siendo figura en los momentos de mayor lucidez del equipo que trató de manejar Fernando Hierro.

Y está el brasileño Casemiro, un auténtico bulldog, quien da la impresión de no permitir que vuelva a crecer la hierba por donde transita; y el versátil y cada vez más evolucionado Marco Asensio, quien aparece como un as debajo de la manga; y el alemán Kroos, un profesor de geometría realizando los trazados más sorprendentes, y levantando su puño para gritar ¡Presente! cuando las exigencias aprietan los cuellos; y Lucas Vásquez, cada vez de mayor utilidad, quitándose la capucha para mostrarse y reclamar titularidad; y Kovacic, y Dani Ceballos que tanto ha impresionado al técnico, y Marcos Llorente. Por favor, no busquen más centrocampistas en este Real Madrid que puede alcanzar su más elevado nivel de creatividad.

El punch adelante

No estará Cristiano con su enorme capacidad de atracción en la línea de fuego, pero Garet Bale y Karim Benzema, son dos hombres de área, desequilibrantes y productivos. Obviamente ahora van a recibir más pelotas y su agitación crecerá. Borja Mayoral estará listo para sacar provecho de sus oportunidades y el chavalo Vinicius se aferra a una pequeña esperanza. Todos sabemos que Florentino seguirá buscando un tiburón y no solo piensa en Hazard. Aun sin esa adquisición, este es un Real Madrid para pelearlo todo, la Liga y la Champions.

Lopetegui lo sabe y la legión de seguidores de los llamados “Ángeles Blancos” también. Repito, Cristiano es demasiado grande para no hacer falta, pero el Madrid va a resistir su ausencia. Seguirá siendo visto de abajo hacia arriba, como la Torre Eiffel. Un gran equipo. Un equipazo al revés y al derecho.