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Sin ideas, permisivo e inexperto, así se mostró el equipo Cacique Diriangén ante el Club Deportivo Universitario de Panamá, anoche en su debut en la Liga Concacaf, cayendo 4-0 en el juego de ida de los octavos de final, celebrado en el estadio Rosabal Cordero, de Costa Rica. El equipo canalero sentenció la eliminatoria ante el campeón del torneo de Clausura de la Liga Primera, en una segunda mitad de juego digna de una historia de terror para los diriambinos y de un cuento de hadas para los panameños.

Más honrosa fue la derrota del Club Deportivo Walter Ferretti contra el Club Franciscain de Martinica, que se impuso como local 1-0, sin ser precisamente amplio dominador de las acciones. Un solitario tanto de Jhonny Marajo (69’) marcó la diferencia entre ambos clubes, que disputarán el partido de vuelta de los octavos de final el próximo 8 de agosto, en Costa Rica, donde los rojinegros serán locales. Ese mismo día, el Diriangén chocará nuevamente contra el CD Universitario, para cumplir con el trámite, salvo que los panameños dejen el alma en su país y los Caciques logren una hazaña.

Jorge García fue el jugador más incidente en la ofensiva diriambina, sí, el mismo atacante que se dio el lujo de elegir a los Caciques en vez del Ferretti para disputar la Liga Concacaf. El joven talentoso dispuso de las ocasiones más claras para gol en la primera parte e hizo alarde de sus dotes futbolísticos que le han abierto puertas en el balompié de Primera División.

A los 18’, el exrojinegro recibió un pase de Carlos “Chino” Torres en la frontal del área canalera, después de realizar una elegante recepción, García se coló entre dos defensores y acomodó el esférico hacia su pierna izquierda para luego ejecutar un disparo rasante, pero sin la suficiente potencia, que al final controló el guardameta Vladimir Vargas. Tres minutos después, el apodado “Calan”, sacó un remate envenenado desde fuera del área, que se marchó apenas por encima de la cabaña.

Del otro lado, el conjunto canalero, con mayor claridad para trasladar el balón y buscar espacios que le permitieran llegar a marco rival, mantuvo relegada a la zaga diriambina durante la primera media hora de partido. El defensa lateral izquierdo, Julián Velarde, se apropió de ese sector con insistentes proyecciones que le permitían colgar centros y en algunas ocasiones intentar remates de media y larga distancia.

El CD Universitario, no obstante, no lograba aprovechar las individualidades de Velarde y del atacante Óscar Villarreal, habilidoso, corpulento y muy dinámico con el balón en su poder. El equipo canalero evidenció su superioridad, con un juego más compacto, pero se fue a los vestuarios sin poder reflejar su calidad en la pizarra, lo cual favorecía a los dirigidos por Mauricio Cruz, a sabiendas de que el empate ante un rival de ese nivel, era un resultado digno.

Debacle Cacique

Al regresar del descanso, la historia cambió radicalmente, el Diriangén pasó de ser un equipo atinado en los cortes, a uno permisivo y sin capacidad de resistencia. Al minuto 52’, Velarde continuó haciendo de las suyas y en una escapada por el costado derecho penetró al área diriambina y recibió una falta de Erlyn Ruiz, que el árbitro Keylor Herrera no dudó en decretar penal. Sergio Moreno se paró frente al guardameta Lester Acevedo y convirtió el gol para inaugurar el marcador.

A partir de entonces, el Diriangén se desplomó futbolísticamente y moralmente, cediendo todo el protagonismo a los panameños. Al 65’, el propio Sergio Moreno se proyectó con balón dominado por el costado izquierdo, llegó a línea de fondo y sin presión defensiva asistió a Óscar Villarreal para que este mandara el balón al fondo de las redes con un toque sutil y establecer el 2-0 parcial. A esas alturas del encuentro, el Diriangén se encontraba perdido, y el club panameño no iba a desperdiciar la oportunidad de liquidar la eliminatoria.

En el 77’, Villarreal volvió a ser incidente con un pase magistral a su compañero Josiel Núñez, quien definió con un remate potente lejos del alcance del portero Lester Acevedo, poniendo el 3-0 ante la incredulidad de Cruz y sus pupilos, que veían como un tren les pasaba por encima. Apenas un minuto después, cuando los Caciques todavía no superaban en golpe del tercer tanto, Sergio Moreno firmó su segundo gol del partido, con un exquisito disparo desde la frontal del área que dejó como estatua al portero Acevedo.