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Donald Trump no ha declarado no gratos a LeBron James y Stephen Curry, quienes lo han enfrentado directamente en forma enérgica.

Obviamente tampoco les han negado acceso a una instalación deportiva en Estados Unidos y hasta discute con ellos vía Twitter, pero aquí se declara “non grata” al cronista de deportes Yader Valle, quien labora en Radio Corporación, y se le cierran las puertas del Estadio Dennis Martínez, construido con el dinero facilitado por el exceso de sudor y sangre de un pueblo que mayoritariamente está en contra del sistema gobernante.

Tan es así, que la principal condicionante del presidente Ortega en la entrevista concedida a Óscar Valero, periodista de Euronews, fue no hablar con la gente de la calle. Naturalmente, la objeción obedeció a que está claro cómo anda la relación numérica en pro y en contra.

Yader Valle de Radio Corporación.

Este tipo de medidas que niegan el derecho a disentir que tenemos todos los nicaragüenses, además de entrar en el terreno de la ridiculez —por absurda y arbitraria sanción contra Yader Valle— muestran de cuerpo entero, la terrible inseguridad que aguijonea al aparato de poder, severamente golpeado por una reacción popular que abarca todos los sectores, nunca imaginada antes de la erosión del 18 de abril.

Los jóvenes provocaron una ebullición jamás imaginada. Los puntos de vista de Yader no han ido más allá que los datos contenidos en la documentación proporcionada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y otros organismos que han juzgado lo que está ocurriendo en este desventurado país. ¿Por qué negarle el derecho a opinar y lo más doloroso, a trabajar?

Más que contradictorio, resulta mentiroso hablar de la búsqueda de la paz, mientras se coloca más presión sobre la sociedad con el propósito de sembrar temor. En caso de funcionar —lo cual es dudoso— multiplica el malestar convertido en rechazo. Es una pérdida de terreno irreparable. El problema se profundiza cuando se llega a un punto de no retorno, que también cierra las puertas a la negociación.

No permitir disentir es un abuso de poder, inútil cuando las cadenas se han roto y el temor ha desaparecido. No es justo lo que se ha hecho con el colega de Radio Corporación, Yader Valle. Pero, ¿por dónde anda la justicia en estos rincones? Esa arbitrariedad es una advertencia más para todos y no se puede permanecer indiferentes. Sandino, así lo exigiría.