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Doblando por la curva de los 30 años tan fuertemente como lo hace el británico Lewis Hamilton en los circuitos de Fórmula Uno, el artillero derecho de los Medias Rojas de Boston, Julio Daniel Martínez, conocido simplemente como J.D., parece dirigirse a su segunda temporada consecutiva con más de 40 jonrones, después de disparar 34 a lo largo de 115 juegos de su equipo este año.

Sin embargo, pese a ser un firme aspirante a la Triple Corona, siendo líder empujador con 98 y tercero en bateo con 332 puntos, este último un reto muy difícil tras las huellas de Mookie Betts y perseguido por José Altuve, no tiene ninguna seguridad en lo referente a vuelacercas frente a la tenaz y agobiante presión que le ha colocado encima José Ramírez de Cleveland, solo uno detrás con 33,  Khris Davis de Oakland con 32, Joey Gallo de Texas con 31 y Nelson Cruz de Seattle con 30. Cinco hombres en conflicto separados por cuatro jonrones. ¿Qué les parece?

¿Podra Martínez?

Martínez se convirtió en un error imperdonable de los Astros de Houston que lo soltaron en el 2014 el 22 de marzo, y dos días después, fue firmado por los Tigres de Detroit transformándose de minúsculo insecto a gigantesco dinosaurio. Más allá del ruido provocado y del éxito obtenido con los Medias Rojas en este 2018, J. D. Martínez no ha alcanzado en jonrones la dimensión del 2017, cuando en 119 juegos con Tigres y Cascabeles de Arizona, descargó 45 jonrones, un ritmo próximo a los 60 en 162 partidos.

La pregunta dominante es ¿podrá Martínez prevalecer frente a semejante presión? Su batalla no es solamente por la Triple Corona, sino también por el título de Más Valioso, máximo toque de distinción. Hasta hoy, el rival que no le ha permitido dormir con tranquilidad ni un día, es el dominicano José Ramírez, quien busca su primer gran impacto con más de 40 cuadrangulares y mas de 100 remolques, lo que se da por un hecho.

McGwire-Sosa inolvidable

Hay grandes historias en las batallas por el liderato de jonrones, siendo las más recordables Maris y Mantle, par de yanquis en 1961. Ellos estuvieron equilibrados largo rato, hasta que con Mantle lastimado, Maris se escapó estableciendo la marca de 61, dejando a su compañero anclado en 54. La más espectacular es la que protagonizaron Mark McGwire de los Cardenales y Sammy Sosa de los Cachorros.

El mundo del beisbol se había detenido con los pelos de punta, cuando McGwire enfureció y cerró disparando cinco jonrones en los últimos tres juegos para llegar a 70, en tanto Sosa se resignaba con 66. Hay quienes consideran que el humo provocado por ese cañoneo, todavía permanece. Hoy, estos cinco bateadores de la Liga Americana, sin cifras tan grandiosas, pueden proporcionar una pelea más brava no apta para vaticinios.