•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Este Erasmo Ramírez que fue visto ayer enfrentando a los Astros de Houston con gran dominio y soberbia, no tiene nada que ver con aquel que se fue a la lista de lesionados tras permitir once carreras limpias y siete cuadrangulares en sus dos primeras aperturas del año.

El Erasmo que solo admitió tres imparables, ponchó a tres bateadores y no otorgó bases por bolas durante cinco innings en su presentación de este domingo, da la impresión de estar completamente recuperado de sus males físicos y listo para en lo que resta de temporada hacer olvidar el mal inicio que tuvo. 

Al menos ya dio un primer paso y con su tremenda actuación frente a Houston bajó su efectividad de 10.24 a 6.75. Es cierto que no pudo mejorar su balance de cero victorias y dos derrotas, pese a que salió del juego dejando a su equipo con ventaja de 1-0, sin embargo, su gran labor es de un mérito enorme por tratarse de la primera tras varias semanas inhabilitado y por haberse enfrentado a un rival de la talla de los actuales campeones mundiales. 

Arranque alentador

Erasmo subió al montículo del Minute Maid Park y rápidamente empezó a mostrar esa versión dominante y casi indescifrable de su picheo. Sin exhibir un gran esfuerzo, incluso haciéndolo parecer tan fácil, retiró a los tres primeros bateadores que enfrentó.  A Tony Kemp lo obligó a batear un rodado por la segunda base, a Alex Bregman lo hizo conectar un elevado por el jardín derecho y al peligroso Carlos Correa lo dominó en un inofensivo rodado por la antesala. Así, luciendo con pleno control de sus envíos, dejó claras sus intenciones de no ceder ni un paso en el encuentro.

A ese inicio alentador de un Erasmo renovado tras más de dos meses sin actividad, la ofensiva de los Marineros respondió dándole ventaja de una carrera en el propio segundo inning. El artillero Kyle Seager le negoció base por bolas al ganador del premio Cy Young en el 2015 Dallas Keuchel, se movió a la intermedia gracias a un pasbol de Martín Maldonado y luego anotó como consecuencia de un sencillo del cañonero Ryon Healy.

El pícher rivense correspondió a este precoz apoyo con otra sólida demostración en el cierre del segundo episodio, mismo en el que tras ponchar a Evan Gattis y admitir sencillo de Marwin González, dominó en elevados a los jardines a Josh Reddick y Tyler White.  

Fue dominante

Para Houston, el cuarto equipo de la Liga Americana con mejor promedio ofensivo y más carreras impulsadas, fue una tarea complicada descifrar los envíos de Erasmo, quien daba la impresión de ser el amo y señor del encuentro. Lo demostró retirando en orden a los bateadores que enfrentó entre los capítulos tres y cuatro del desafío, luciendo tan dominante que bien pudo causarle frustración a más de alguno de los artilleros de los Astros, actuales campeones del mejor beisbol del mundo.  

Luego de cuatro episodios agigantados en el montículo, retirando con envidiable facilidad a cuanto bateador se le ponía enfrente, Erasmo atravesó una verdadera prueba de fuego en la quinta entrada. Marwin González le abrió la tanda con sencillo, Josh Reddick le conectó otro imparable y un error del antesalista Kile Seager sobre batazo de Tyler White hizo que las bases se llenaran sin out en la pizarra.

En medio de este contexto sombrío, Ramírez supo resplandecer y reducir a nada la amenaza de los Astros. Con todo aparentemente conspirando en su contra, el sureño ponchó con una bola rápida de dos costuras a Kyle Tucker y obligó a Martin Maldonado a fallar en un roletazo que sirvió para forjar una doble matanza. Erasmo abandonó el montículo regocijado, así como quien ha logrado esquivar la fatalidad. 

Al final no pudo ganar, pues los relevistas permitieron el empate del juego y lo dejaron sin decisión. El duelo se decidió en episodios extras y los Marineros terminaron imponiéndose 4-3.