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No estará Cristiano. Eso duele obviamente, pero el Real Madrid es un equipo espartano, bravo, intenso, hambriento, siempre volcado en busca de la victoria y, sobre todo, bien armado. El equipo, ahora dirigido por Lopetegui, ha ganado tres de los últimos cuatro trofeos de este evento: venció al Sevilla en el 2014 y 2016, y doblegó al Manchester United en el 2017.

Hoy tendrá enfrente al Atlético de Madrid, que cuenta con Jan Oblak, el mejor arquero de la Liga española, y una defensa fieramente mordedora, encabezada por el uruguayo Diego Godin y completada por Giménez, Juanfrán y Filipe Luís. El nuevo técnico Julen Lopetegui confía en la capacidad de agresión que garantizan Gareth Bale, Karim Benzema y Marcos Asensio, para agrietar ese muro. Puede que en lugar de esos tres, veamos a dos, porque muchos -inclúyanme- suponemos que Isco podría ser el seleccionado para completar la gestión ofensiva como conexión inmediata y factor desequilibrante, manejando la pelota y moviéndose con esa facilidad y flexibilidad que lo caracterizan, recuperando y proyectando.

El factor creatividad

¿Quién favorito? Pese a reconocer la capacidad combativa del equipo jefeado por el argentino Diego Simeone y admitiendo que Cristiano no tiene reemplazo, el Real Madrid aparece en pantalla como ligero favorito, por ese mediocampo tan creativo, funcional y firme, encabezado por el seguramente todavía cansado croata Luka Modric, recientemente mejor jugador del Mundial realizado en Rusia, y ombligo de la movilidad de los Ángeles Blancos. Modric, el alemán Tony Kroos, un “ingeniero” con posgrado en puentes, y Casemiro, ese bulldog implacable acostumbrado a moverse en la frontera del peligro con su forma de presionar sin temor a las tarjetas, redondean ese centro del campo tan funcional. El Atlético sabe moverse hacia delante en ese sector y dispone de los recursos humanos requeridos con figuras del calibre de Koke, Saúl y Gabi, que parecen multiplicarse en las recuperaciones, asegurando con entregas apropiadas, las penetraciones de sus hombres de área, el incisivo e imparable francés Griezmann, el bravo y efectivo Diego Costa y quizás el recién llegado croata Nikola Kalinic, de utilidad comprobada. 

Atrás mucha firmeza

La defensa del Real Madrid, con laterales tan rápidos y decididos como Carvajal y Marcelo, asegura contención y capacidad de progresión. Ambos se caracterizan por su versatilidad y atrevimiento sin temores para manejar los desdoblamientos, en tanto Sergio Ramos y Rafael Varane, un par de obeliscos, son factores de seguridad en el centro, sobre todo por arriba. La muralla del Atlético de Madrid es súper respetada. Simeone baraja nombres que se agigantan frente a las exigencias como Juanfrán, Filipe Luis y los uruguayos Diego Godín y José María Giménez. Es una defensa que combina destreza para cerrar espacios y utilizar el anticipo, con la necesaria dureza, pero es menos efectiva en el uso de las bandas y contribución a las proyecciones que la del Real Madrid.

La primera prueba de fuego para Lopetegui provoca una gran expectación mientras se acerca el levante de telón en la Liga. Real Madrid-Atlético por la Súper Copa de Europa, un plato verdaderamente fuerte hoy en Estonia.