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Antes de irse a la lista de lesionados, Erasmo Ramírez perdía y era atrozmente descifrado porque su brazo no estaba en plenitud de condiciones. Ahora que ha regresado y ha recuperado su dominio luciendo intratable en la colina, tampoco ha podido ganar y todo porque así le ha placido al bullpen de los Marineros de Seattle.

Hace ocho días les dejó a los relevistas de su equipo el juego ganado 1-0 ante los Astros de Houston y no pudieron sostener la ventaja. La noche del sábado, en otra soberbia presentación, les heredó un resultado favorable de 4-1 en cinco episodios ante los Dodgers de Los Ángeles y tampoco pudieron defenderlo.

De tal manera que el lanzador rivense, pese a haber lanzado lo suficientemente bien como para haber sido el ganador de sus últimas dos aperturas, sigue con balance de 0-2 en la actual campaña. 

En medio de todo este contexto de mala suerte en el que siendo indescifrable no ha podido ganar, Erasmo ha mostrado una mejoría extraordinaria y da la impresión de haberse despojado de los males que le atormentaron en el principio de la temporada, cuando en dos aperturas, la primera ante los Vigilantes de Texas, y la segunda frente a los Indios de Cleveland, permitió 11 carreras limpias en 9.2 episodios, con el terrible agregado de haber admitido siete cuadrangulares, acreditándose una espantosa efectividad de 10.24.

Pero eso ya quedó atrás y este nuevo modelo de Erasmo es tan distinto al anterior que en 10 entradas lanzadas tras su regreso de la lista de lesionados solo ha permitido una carrera limpia para una efectividad de 0.90.  Este notable restablecimiento lo ha llevado a bajar su promedio de carreras limpias permitidas hasta 5.49 en este 2018, una prueba irrefutable de que este Erasmo es otro lanzador, con un poco de mala suerte, pero dominante y seguro. 

Maniató a los Dodgers

Luego de abandonar la lista de inhabilitados y tras haber completado con éxito su proceso de rehabilitación, Erasmo no ha tenido un fácil regreso al mejor beisbol del mundo, esto desde la perspectiva de los rivales a los que ha tenido que enfrentar, pues primero tuvo que lidiar con los implacables Astros de Houston, los actuales campeones de la Serie Mundial; y luego debió fajarse ante los siempre peligrosos Dodgers de Los Ángeles, los vigentes subcampeones del mejor beisbol del mundo.

A los Astros los limitó a cuatro imparables sin carreras en cinco entradas completas, en una salida en la que confirmó estar completamente recuperado de sus molestias en el hombro. El sábado por la noche redujo a los Dodgers a tres hits y solo una carrera limpia a lo largo de cinco episodios de labor, dejando claro que puede ser un lanzador consistente y que no desentona en la rotación de los Marineros, tan necesitados de brazos efectivos para mantenerse en la lucha por los puestos a la postemporada.  

Ante el equipo de Los Ángeles, Erasmo sufrió en el primer capítulo, en el que abrió regalándole base por bolas a Joc Pederson, quien luego anotó por un sencillo de Cody Bellinger. Sin embargo, pintó en blanco el segundo episodio pese a recibir par de imparables y golpear a un bateador, salió airoso del tercer inning a pesar de una transferencia gratuita, colgó el cero del cuarto episodio esquivando otra base por bolas y terminó su actuación retirando en orden a los tres que enfrentó en la quinta ronda.

Erasmo abandonó el montículo dejando el juego ganado 4-1, pero los relevistas Alex Colomé y Edwin Díaz permitieron tres cuadrangulares entres los dos en los episodios ocho y nueve, permitiendo que el juego se empatara y el nica quedara sin decisión. Al final los de Seattle se impusieron 5-4 en 10 entradas.