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Como es natural en cada inicio de Liga, interesa ver cómo luce un equipo del nivel, el armamento y las pretensiones del Barcelona, un campeón abrumador en la pasada temporada, perdiendo solo un juego a última hora en 38 fechas.

Ese alarde se vio oscurecido por la eliminación del equipo azulgrana en la Champions. Al mismo tiempo, el interés siempre mayúsculo por ver en acción a Lionel Messi, severamente afectado por la frustración de la Selección argentina en la Copa del Mundo, y por su falta de brillo en lo individual.

Durante el primer examen liguero, el Barsa bien, 3-0 al Alavés, y Messi intacto, moviéndose por todo el frente de ataque partiendo desde la derecha, fabricando resquicios, metiendo pelotas, desmarcándose, filtrándose, combinando, disparando, marcando dos goles, uno de tiro libre magistral y otro contrarreloj, estrellando dos pelotas en travesaño y poste y haciéndose sentir en la mayoría de gestiones ofensivas de su equipo. Para tranquilidad de la gigantesca afición azulgrana, Messi es el mismo.

Pisando el acelerador

El primer tiempo, dominado por el Barcelona sin poder producir, pese a disponer de unas cuatro oportunidades claras, incluyendo el tiro libre de Messi devuelto por el horizontal en el minuto 36, mostró la agilidad para desequilibrar y la incidencia que puede alcanzar en esta campaña el francés Ousmane Dembélé, constantemente próximo al gol antes de ser reemplazado por Arthur en la segunda etapa.

El 0-0 no ocultaba la marcada superioridad azulgrana. Era asunto de tiempo esperar que se quebrara el equilibrio y eso ocurrió en el minuto 63, cuando Messi cobrando una falta, remató rasante por debajo del salto de la barrera de cuatro hombres del Alavés, buscando como cerrar espacios por arriba después del casi gol del argentino.

La pelota, moviéndose como un slider, escapó al estiramiento del buen arquero Pacheco, y el Barsa se adelantó 1-0. El segundo gol fue un derechazo de Coutinho dentro del área culminando una excelente maniobra personal, y el tercero, en el minuto 92, de Messi, manejando espacios minúsculos cerca de la cabaña para sacar de paso a dos defensas y golpeando el balón con su zurda maestra, sellando la pizarra.

Armado hasta los dientes

En la era Messi, el Barcelona ha ganado 9 ligas, y según los conocedores, es favorito para volver a imponerse en la competencia 2018-2019. Demostró estar bien armado en todos los sectores y ser lo suficientemente funcional para tomar los retos del Real Madrid, siempre temible aún lamentando la pérdida de Cristiano y del pujante Atlético de Madrid.

Lo que se da por seguro es que a diferencia de lo visto en la última temporada, la pelea será brava hasta el último instante, y que los cuatro “clásicos” entre ellos resultarán decisivos. Obviamente ver a Messi tan suelto como iluminado, observando la adaptación de Dembélé, la agitación que garantiza Coutinho, el aporte de Busquets y Rakitic, esa presencia por siempre amenazante de Suárez en el área y la solidez de una defensa con laterales como Sergi Roberto y Jordi y centrales del nivel de Pique y Umtiti, le proporcionan a Valverde suficiente tranquilidad.