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Desde los tiempos de mi abuelo, el beisbol es impredecible, pero no tanto para dudar de los Astros de Houston, brillantes ganadores de una electrizante Serie Mundial en el 2017, señalados como claros favoritos para volver a dominar el sector Oeste de la Liga Americana, quizás no con tanta claridad como esos más de 20 juegos de ventaja sobre cada uno de los otros cuatro equipos, que lograron en la pasada temporada, aunque se consideró que no tendrían dificultades.

Antes del Juego de Estrellas, sorprendentemente, el equipo de Seattle amenazaba a Houston, pero Oakland a ocho juegos, no parecía ser un peligro. Con tanto tiempo por delante, los Astros con su poderosa rotación, la mejor del juego, establecerían diferencias. Eso pensamos, con un buen factor de seguridad. 

Favoritismo herido

Sin embargo, el domingo los de Houston, con su favoritismo deshilachándose,  amanecieron abrazados con los Atléticos en el liderato después de perder dos batallas consecutivas entre ellos, y por la noche, pese a la presencia de Justin Verlander en la colina, jonrones de Matt Chapman y Khris Davis en el primer inning los hicieron tambalearse, colocando a Oakland en ventaja 2-0 con Sean Manaea en la acera de enfrente.

Verlander sobrevivió a otro jonrón de Davis, ahora con uno a bordo y los Astros se impusieron 9-4 desvaneciendo el susto de ser derribados, acostándose un paso delante de los Atléticos, pequeña diferencia que Gerrit Cole batallando con Félix Hernández de Seattle, trataría de defender anoche. No, de ninguna manera esta era una situación imaginada cuando se puso en marcha la temporada.

Bateo parecido

En bateo, pese al impacto que provoca Khris Davis un bateador de 36 jonrones y 98 empujadas, amenazando al líder en los dos casilleros, J. D. Martínez de Boston, hay cierto equilibrio: 166 jonrones de Oakland por 161 de los Astros, y en empujadas la ventaja es de Houston 588-563.

Así que no se observa desequilibrio en el cajón de bateo. En tanto en pitcheo, la visión es diferente: Houston presenta a cuatro abridores con 10 o más triunfos (Verlander 12-8, Charlie Morton 12-3, Gerrit Cole 11-5 y Lance McCullers 10-6), con el quinto brazo, Dallas Keuchel 9-10, mientras Oakland sólo tiene un ganador de 11 juegos que es Sean Manaea el tirador de No Hitter.

Ese desequilibrio puede ser decisivo en las últimas seis semanas de ajetreo. El problema de los Astros es su bullpen sin un rematador de calibre, porque Héctor Rondón aporta 13 rescates por 32 de Blake Treinen, as de Oakland, ahora respaldado por Jeurys Familia y Fernando Rodney, como agregados de Lou Trivino.

En mi caso, tengo más confianza en Houston con ese picheo. No se pueden derrumbar cinco brazos al mismo tiempo. Bueno, eso pienso, aunque en este deporte no hay nada escrito. McCullers estará de regreso a tiempo y Oakland no va a depender de sus relevistas para nivelar posibilidades.