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¡Cómo te angustia perder a tu cerrador cuando te sientes en el desierto sin él! Pueden preguntarle sobre eso al timonel de los Dodgers Dave Roberts, quien desde el 7 de agosto ha estado batallando por no salir del nudo formado por tres equipos en la cima del Oeste en la Liga Nacional, sin Kenley Jansen, un relevista que venía de temporadas consecutivas con 47 y 41 salvamentos.

La multitud en Los Ángeles celebró ruidosamente el regreso de Jansen a las brasas frente al bateo de los Cardenales de San Luis en el inicio del noveno inning con la pizarra equilibrada 3-3.

Los jonrones de Jedd Gyorko y del encendido Matt Carpenter provocaron aullidos de frustración de los 42,500 aficionados que se colgaron de una esperanza, fortalecida por la racha de seis rescates antes del ingreso de Jansen a la lista de inhabilitados por síntomas de latidos cardíacos irregulares que hicieron sonar los timbres de alarma. Por esos dos instantes, Jansen dejó de ser un factor de seguridad y obligó a los Dodgers a preguntarse: ¿Fue precipitado en su retorno?

Creyó estar listo

La desesperación te empuja hacia apuros imprudentes, sobre todo cuando te sientes con la soga al cuello. Después de una ausencia de 11 días, mientras los Dodgers sin perder de vista a los Rockies que les pasaron encima, y al líder Arizona, eran doblegados en 6 de sus últimos 10 juegos, Jansen quien había estado utilizando anticoagulantes, en ruta quizás inevitable hacia una cirugía al finalizar la temporada, fue autorizado para volver a trabajar en medio de una presión agobiante.

“Me siento listo, y no lo digo con el corazón, sino porque me considero apto para ayudar”, dijo Jansen antes de ser estremecido por los estacazos de Gyorko y Carpenter en la derrota de los Dodgers por 5-3, distanciados dos juegos de Arizona y uno y medio de Colorado, el mismo nudo del 1 de agosto, con la diferencia que en ese amanecer Dodgers y Cascabeles estaban abrazados sin distancia entre ellos, y un paso atrás, amenazante, los Rockies. Así la situación, recuperar a Jansen como rematador, era la mejor noticia para Roberts.

¿Quién más seguro?

A simple vista, Jansen representa una ventaja en el bullpen. Aunque Wade Davis de Arizona es responsable de 35 rescates, su efectividad de 4.99 a lo largo de 52 entradas y un tercio, el porcentaje de 2.44 que muestra Jansen con sus 32 salvamentos en 55 innings y un tercio, certifica una clara superioridad.

Se trata de 2.5 carreras menos por cada 9 entradas, una diferencia muy significativa. Pero eso solo será posible con un Jansen plenamente restablecido, lo cual, por ahora, es una duda flotando. El cerrador de los Rockies, Brad Boxberger, ha logrado 28 rescates atravesando 42 episodios y dos tercios con 3.38 en carreras limpias.

Los tres han recibido 8 jonrones, en tanto el más ponchador es Jansen con 63, por 60 de Boxberger -mejor promedio- y 59 de Davis. No pueden los Dodgers pensar en sobrevivir si Jansen no está en capacidad de responder. Ese temor, los obliga a buscar contra reloj un brazo confiable antes del 31 de agosto, o esperar que entre Russ Stripling y Kenta Maeda, aporten lo necesario.