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Ningún jugador probado, etiquetado como de primera clase, consciente de haber demostrado su capacidad y utilidad, se resigna a ser suplente. Aún moviéndose alrededor de su humildad congénita, el formidable arquero tico Keylor Navas se siente masticando las fresas de la amargura al ser subestimado frente a la presencia del belga Thibaut Courtois, anunciado para ser titular frente al Girona el domingo. Se dice que después de 15 días de entrenamiento, el mejor portero del último Mundial, tomará el lugar que Navas ha defendido bravamente como gato panza arriba, con el corazón en los dientes, obteniendo el reconocimiento de las legiones de seguidores que tiene el Real Madrid en la redondez del planeta. Es un golpe en la mandíbula para Keylor, un contribuyente eficiente a la conquista de tres Champions consecutivas por parte del equipo blanco, como lo demuestra el haber permanecido 738 minutos sin permitir goles en tan exigente evento, pese a los constantes cuestionamiento a la zaga madrileña.

Soportando presión

Desde la contratación de Courtois, el arquero tico se sintió en la cuerda floja. No había nada que reprocharle, porque no existe arquero inmune a fallas y Courtois, aún siendo un “Rolls Royce” está tan expuesto como Keylor, pero nunca contó con la plena confianza que se le tuvo a Iker Casillas, producto casero. Las menciones constantes sobre David DeGea, quien por cuestión de minutos estuvo a punto de llegar al equipo, y de tantos otros, entre ellos Kepa del Bilbao, mantuvieron preocupado al tico, que respondía apretando tuercas, creciendo, capturando ovaciones. ¿Cuántas atajadas de Keylor evitaron naufragios del Real Madrid? Una y otra vez, preferentemente en momentos cumbres, Navas se agigantaba por encima de su estatura, rapidez de reflejos y capacidad de estiramiento, para ser figura llamativa entre la galería de astros del equipo que ahora maneja Julen Lopetegui. Molesta cuando entregas tanto esfuerzo en beneficio de la causa, y siempre te colocan bajo sospecha.

El factor confianza

Keylor está acostumbrado a fajarse con todos los factores adversos. Su confianza en sí mismo ha sido siempre exuberante y en el Real Madrid lo saben. El tico no ve tan grande a Courtois, aunque ciertamente lo es, y esperará pacientemente volver a proyectarse hacia la titularidad, un reto tan grande como mover una montaña. Lopetegui no ha dicho la última palabra, pero si tienes disponible a Courtois, lo vas a utilizar, es obvio. Se considera que el Real Madrid no utilizará a un arquero en la Liga y otro en la Champions, o alternar en la Copa del Rey. El titular solo será desplazado por descanso o por lesión, así que la ventaja es para el belga, sin duda mejor que Keylor por arriba y en estiramiento, con una presencia física que da la impresión de poder tocar los dos postes al mismo tiempo y rascar su cabeza en el travesaño. En eso no hay duda, como tampoco en la utilidad de Navas, capaz de responder por encima de expectativas, y dueño de un corazón y una confianza, que rugen ruidosamente. Pese a todo, Keylor quiere seguir en el Madrid, listo para saltar sobre cualquier oportunidad que se le presente.