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Tras despuntar la temporada con dos derrotas desastrosas en todos los aspectos y salir sin decisión en sus dos primeras aperturas luego de varios meses en la lista de lesionados, Erasmo Ramírez por fin pudo encontrarse con la victoria, algo que no ocurría desde hacía más de un año y que debió darse cuando luciendo agigantado superó a los Astros de Houston y los Dodgers de Los Ángeles hace algunos días. El lanzador rivense subió la noche del pasado viernes al montículo del Chase Field de Arizona y en otra soberbia demostración limitó a los Cascabeles a seis imparables y solo una carrera limpia en un total de seis entradas completas, mejorando su récord a 1-2 y bajando su efectividad de 5.49 a 4.56.

Este Erasmo renovado en todos sus facetas, dominante, seguro, con gran comando de sus picheos y enfocado al máximo nivel, se ha convertido en un lanzador indescifrable y hasta capaz de ponerle freno a tres de las ofensivas más temibles del mejor beisbol del mundo. Primero limitó a los temibles Astros, actuales campeones de la serie Mundial, a solo cuatro imparables sin carreras en cinco episodios completos, luego silenció a los intimidantes Dodgers, subcampeones la temporada anterior, reduciéndolos a tres hits y una carrera limpia en cinco entradas, y el viernes sometió al bravo equipo de Arizona, el líder de la División Oeste de la Liga Nacional. Así que tras su regreso de la lista de lesionados, Ramírez bien podría considerarse un tumba gigantes.

Soberbio ante Arizona

Erasmo se ha vuelto una carta de seguridad para los Marineros, pues en sus tres salidas pos lesión ha forjado aperturas de calidad y el equipo ha conseguido la victoria. El viernes, con él retirando bateadores como quien ha sido creado para eso, Seattle se impuso 6-3 a los Cascabeles. Ramírez comenzó su actuación dominando en orden a los tres que enfrentó en la primera entrada, y en el segundo capítulo, pese a que otorgó una base por bolas y recibió un sencillo, ponchó con gran gesto de autoridad al encendido Paul Goldschmidt, a Nick Ahmed y a Alex Ávila. Así, dominante, escribió el prólogo de su triunfo.

En el tercer inning, ya con ventaja de 4-0 a su favor, Erasmo retiró en fila a Zack Godley, A.J. Pollock y Eduardo Escoba. Una ronda más tarde, permitió dos cañonazos, entre ellos el decimotercer doble de Steven Sosuza Jr. Este año, pero no atravesó mayores dificultades, pues obligó a Goldschmidt a fallar en roletazo para doble play y a Ketel Marte en elevado el bosque izquierdo. En el quinto producto de sencillos y un elevado de sacrificio, permitió la única limpia de las tres carreras producidas por los Cascabeles mientras él estaba en el montículo. En el último episodio de su presentación, un doble de Ketel Marte y dos errores de su defensiva, el primero del campocorto Jean Segura y el otro del intermedista Dee Gordon, permitieron al novena de Arizona acercarse 5-3.  Erasmo no apareció en el séptimo y esta vez el bullpen de los Marineros sí pudo resolver la ecuación y garantizar el triunfo del sureño. El cerrador Edwin Díaz llegó a 49 juegos salvados. 

Seguro y efectivo

Los Marineros, todovía en pie buscando el pase a la postemporada, estaban en busca de un abridor seguro y efectivo y en Erasmo lo han encontrado. “Hemos estado luchando por tener este tipo de salidas y Erasmo lo ha hecho constantemente desde su regreso. Él nos mantiene siempre en el juego”, dijo el mánager de los Marineros, Scott servais, sobre el trabajo de Erasmo ante Arizona. “Ramírez está trabajando este año de la misma forma en que lo hizo el anterior, cuando lo vimos tener una buena campaña. Sus lanzamientos están bien, su sinker, su cutter y su cambio de velocidad le funcionaron bien esta noche (viernes)”, añadió el timonel. 

Así que Erasmo Ramírez, el único nicaragüense activo en Grandes Ligas en estos momentos, está recuperándose de aquel terrible inicio y lo está haciendo de forma extraordinaria. Si hay un dato que lo refleja contundentemente es su efectividad, la cual ha pasado de 10.24 en dos aperturas antes de irse a la lista de lesionados a 4.56 luego de tres aperturas de calidad pos lesión. En este 2018, el rivense permite 13 carreras limpias en 22.5 innings, pero desde que volvió de la lista de inhabilitados admite solo dos carreras en 16 episodios completos, para un promedio de carreras limpias permitidas de  1.13.  Sencillamente impresionante.  Súmenle a esto que en sus dos primeros trabajos de este año recibió 7 jonrones y en su tres últimas salidas no permite ninguno.