•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

VAR y Barsa rimaron no poéticamente, sino convenientemente para los azulgrana ayer. En el minuto 92, con la angustia apretando cuello, pulmones y piernas del equipo azulgrana defendiendo un gol de ventaja, Fernando Calero del Valladolid, abriéndose paso por la izquierda entre una defensa desorientada, envió un centro que Keko, arremetiendo en forma fulminante, golpeó certeramente con su cabeza sin chance para Ter Stegen, quien volvió a ofrecer una estupenda demostración con atajadas de mucho mérito y oportunos anticipos. El aparente 1-1, hizo estallar las tribunas locales, mientras Piqué saltaba hacia el árbitro reclamando el off side y exigiendo recurrir al VAR. El árbitro Ricardo de Burgos decidió esperar qué decía la repetición, y el suspenso quedó colgando sobre las agitadas tribunas de ese estadio con terreno incómodo. El fallo fue fuera de juego, y el gol de Keko, fue descartado, como el de Luis Suárez en el minuto 82 rematando entrega de Messi, en un off side más claro. De esa forma, el Barcelona sudando y sufriendo, a ratos casi sin pausa, aprovechando el gol de Dembéle en el 51, rescató su segunda victoria de un campo minado, cuando la pérdida de dos puntos, se daba por un hecho. 

Masip supo responder

Se fajó muy bien el Valladolid después de resistir casi heroicamente, los últimos 15 minutos del primer tiempo, con el Barcelona volcado, fabricando oportunidades consecutivamente y cobrando 9 tiros de esquina, obligando a Masip, un arquero producto de la Masía, quién defiende la cabaña del Valladolid, a realizar atajadas llamativas sobre disparos de Suárez, Coutinho y Dembélé, mientras los defensores se multiplicaban en la tarea de cerrar espacios. Pese a ese esfuerzo ofensivo, el Barcelona no marcó, y los primeros 45 minutos, con el Valladolid tratando de sacarle ventaja a los contragolpes, concluyó 0-0…Quienes esperábamos ver al Barsa mejor establecido, más funcional y adueñándose de las riendas del partido, nos equivocamos. Aunque casi todos los balones pasaban por Messi y las incursiones por las bandas de Jordi y Sergi Roberto, fueron más atrevidas, Busquets estaba muy bien en la contención, no en la creación ni en la conexión. No lucía bien el Barsa y Ter Stegen trabajaba horas extras, cuando en el minu
to 51, Suárez abrió juego con un largo balón aéreo que Sergi Roberto evitó saliera por la raya de fondo, al elevarse y cabecear hacia atrás en la propia raya. Al caer, el balón fue golpeado por el botín derecho de Dembélé y se extendió hasta las redes de Masip para el 1-0 finalmente definitivo. 

Griezmann decide batalla

En el reluciente Estadio Wanda, frente a su público, el Atlético de Madrid necesitó de dos espectaculares atajadas del formidable portero esloveno Jan Oblak, y el gol del francés Antoine Griezmann en el minuto 62, para imponerse a un retador Rayo Vallecano, en un partido de discreto nivel. Se suponía que un equipo armado hasta los dientes y con pretensión de saltar sobre Real Madrid y Barsa, podría resolver a un rival de menor tamaño y también de pequeños recursos, pero no lograron los hombres de Simeone mostrar la superioridad requerida para no extender tan largo ese preocupante 0-0. Desarticular al Rayo, someterlo, resultó una tarea complicada para el Atlético, pese al esfuerzo de Rodrigo, Saúl y Lemar en el centro del campo, el accionar del incansable Costa y la presencia de Griezmann. No se le vio claridad al Atlético en este segundo partido, pero todos están claros que se trata de un asunto de tiempo. Una segunda pérdida de dos puntos, hubiera golpeado a Simeone, y eso lo evitó Griezmann rematando frente a un intento de cierre en cuerpo a cuerpo, el cabezazo de Savic recibiendo un cobro desde la esquina izquierda, estableciendo el 1-0 revitalizador.