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No hay equipo más exigido por la crítica que el Real Madrid. Desde que se fue Cristiano, cada uno de los movimientos que hace el equipo manejado ahora por Lopetegui, parece ser colocado bajo la lupa de un laboratorio, separando lo bueno de lo malo, lo convincente de lo dudoso, y sobre todo, el accionar del galés Gareth Bale, de quien se exige un gran crecimiento.

Ayer, después de un inicio complicado frente al Girona, al ser anulado un gol de Benzema y perderse Isco otro que se daba por hecho, y recibir la estocada de Borja García en el minuto 16, quedando atrás 0-1, el Real Madrid comenzó a establecerse y crecer a partir del penal sobre Asensio ejecutado por Ramos a lo Panenka en el minuto 38, equilibrando la pizarra 1-1, y tomó las riendas en el segundo tiempo con un segundo gol de penal en otra falta clara contra Asensio y cobro perfecto de Benzema.

Moviéndose con más propiedad y con trazos más efectivos, los goles de Bale, un zurdazo a los 58, y el de Benzema en la puerta del horno, sentenciaron al Girona 4-1, que casi marca un segundo gol en el 92, obligando a Keylor a una atajada espectacular sobre disparo con rosca de Granell junto al poste izquierdo.

El accionar de Bale

Gareth Bale, bajo presión, está soltándose. Lo indica el marcar 8 goles en los últimos 7 partidos del Real con proyecciones constantes por la banda derecha, incursiones en el área, mayor nivel de participación y entregas oportunas como la hecha a Benzema para el cuarto gol.

Bale no fue visto durante la mayor parte del primer tiempo, pero a veces, eso ocurría también con Cristiano, sin embargo, entró en calor, se agitó, hizo valer su velocidad y poder físico, y llegó a prevalecer.

Su remate de zurda en el minuto 58, sacándole máximo provecho a un trazado de Isco buscando la espalda de Muniesa por la derecha, y superando al arquero Bono en el mano a mano, culminó una contra al estilo de siempre del Real Madrid, y la pelota enviada hacia Benzema, posibilitándole al francés un remate de corta distancia con factor de seguridad, mostraron su utilidad, cada vez más llamativa sin entrar en apuros. Lo visto de Bale, de Isco y de Benzema, hacen ver bien al equipo blanco en su capacidad de agresión durante este inicio de Liga.

Keylor volvio a responder

Lopetegui no usó a Curtois y el tico Keylor Navas aprovechó nuevamente la oportunidad para ofrecer dos grandes atajadas, una sobre una entrada vertiginosa de Borja García a los 78, y otra, desviando casi con las uñas, un remate desde afuera de Granell, que llevaba olor a gol desde el zapatazo.

Completando un 67 por ciento de posesión de balón y abrumadora superioridad en pases bien entregados, el Real Madrid que realizó 8 remates a puerta y 7 afuera, dejó constancia de su superioridad, pese a que Marcelo, Casemiro y Kroos, no lucieron al nivel que estamos acostumbrados ver.

Por ahora, después de los dos primeros juegos, victorias 2-0 y 4-1, el Real Madrid no llora por Cristiano y se ha calmado aunque no descartado, la búsqueda de un hombre de área. No hay quejas sobre el aporte que garantiza Asensio, víctima de dos faltas en el área, convertidas en goles desde los doce pasos por Ramos aplicando un freno desequilibrante, y Benzema con excelente colocación.