•  |
  •  |
  • END

Recuerdos imborrables. El 18 de abril de 1978, Vicente López, receptor del Estelí, revisó las páginas deportivas y descubrió su nombre bien arriba en la tabla de mejores bateadores. Por primera vez en la temporada se encontraba a la cabeza con 421 de porcentaje. Ese día cumplía un mes de estar persiguiendo tenazmente a Manuel González, del Cinco Estrellas, hasta que logró desplazarlo.

La escalada de Vicente López había sido fantástica. Ahora venía lo más difícil: mantenerse arriba, soportar la embestida de los demás “enfurecidos”. Sobre los 400, se habían desinflado Julio Mairena, Apolinar Cruz y Manuel González, tres “Tigres” que por largos momentos dieron la impresión de no creer en nadie.

Y Vicente no sólo se sostuvo, sino que fue siempre in crescendo hasta llegar a la cifra increíble de 436 en 307 turnos oficiales. Arrasó con la oposición realizando un empuje nunca antes visto en nuestro béisbol.

Repasemos la película de la temporada para darnos cuenta cómo se desarrolló a lo largo de cuatro meses y medio esa lucha por el campeonato de bateo. El día nueve de enero se entregaron las primeras estadísticas, y Julio Mairena apareció comandando a los bateadores con 538. Tres días después, Cayetano Rostrán lo desplazó con 615, y el 16 de enero Guillermo Baldizón se apoderó transitoriamente del liderato con 542.

El 23 de enero, Apolinar Cruz, con 488, tomó las riendas y logró sostenerse un buen rato. Todavía el 11 de febrero, Cruz, con 416, disfrutaba de una ventaja de 20 puntos sobre el sublíder, Carlos Vanegas, de “Los Búfalos”. Sin embargo, mientras el inicialista de la manada bateaba como desesperado en las dos fechas siguientes, Cruz se derrumbaba estrepitosamente. El 15 de febrero, Vanegas apareció por primera y única vez encabezando a los bateadores, con 398, perseguido por Manuel González, con 397, y Vicente López, con 390. Cruz, por su parte, había caído hasta el lugar número 13, con 358 puntos.

El 16 de febrero comenzó el reinado de Manuel González. Con 402 de porcentaje. González pasó al frente, y luego comenzó a subir y subir. El 27 de febrero, el inicialista militar bateaba para 427, mientras Roberto Espino y Vicente López, con 400, luchaban a brazo partido por el subliderato.

Al entrar el mes de marzo, González le sacaba una cómoda ventaja de 29 puntos a Roberto Espino, pero para el día 14, el tremendo aporreador de los Tigres comenzó a sentirse presionado. Calladamente Porfirio Altamirano había logrado llegar a 402, situándose a sólo tres puntos de González. A esa altura de los acontecimientos, el joven David Green, con 362, ocupaba el octavo lugar.

Pero González no cedió. Volvió por sus fueros con un ímpetu demoledor y se alzó hasta 433 el día 28 de marzo. En segundo lugar, con 401, se instaló amenazante Vicente López. La verdadera “cacería” comenzó el dos de abril, cuando Vicente se arrimó a seis puntos de González, con 419 de porcentaje. El “Pulpo” volvió a escaparse mejorando su promedio de bateo hasta 432, pero para el 11 de abril Vicente ya le pisaba los talones. Sólo dos puntos separaban a González (427) de Vicente (425). El catcher esteliano no cedió un centímetro en la lucha, y González, estrangulado por tan intensa presión, cayó finalmente del liderato el 18 de abril.

Desde ese día, Vicente comenzó a establecer claras diferencias en un alarde de efectividad. El primero de mayo amaneció bateando 426, seguido por Calixto, con 395, y Green, con 394. Prácticamente inalcanzable el receptor norteño, Calixto y Green se trenzaron en un duelo espectacular por la segunda posición. En esos instantes, González se encontraba perdido en la maleza, sin oportunidad de meterse nuevamente en el conflicto.

El cinco de mayo, Green produjo un estallido trepando hasta 401, pero Vicente estaba ahora más lejos, con 437 puntos. El ocho de mayo Vicente llegó hasta 447, provocando asombro. Sentía que podía pegarle a cualquier pelota, dirigirla hacia adonde a él se le antojaba y siempre que quería. Green cayó de los 400, y la ultima fecha, que no se jugó por cierto, encontró a Vicente con un porcentaje de 436 y a Green con 392. Una diferencia de 44 puntos.

Esa fue la historia de la apasionante lucha que por el liderato de bateo libraron entre el siete de enero y el 15 de mayo de 1978 casi una docena de “humeantes” artilleros.