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De haber jugado baloncesto, uno de los trabajos de Hércules hubiera sido sacar a los Lakers del hoyo en la temporada 2018-2019 y hacer crecer a los chavalos Lonzo Ball de 21 años, Kyle Kuzma de 23 y Brandon Ingram de 21.

Esa es precisamente la tarea que se impuso el viejo león LeBron James, Rey de la NBA, al rechazar firmar como agente libre con cualquiera de los equipos con posibilidades de finalista, y decidirse por los Lakers de Los Ángeles, que no meten sus narices en los Play Offs desde el 2012-2013, cuando fueron barridos por los Spurs de San Antonio sin poder dar un paso hacia delante, y no son campeones desde el 2009-2010, todavía con Kobe Bryant brillando contra los Celtics, doblegados en siete juegos. 

Buscó lo más difícil

¿Por qué LeBron no tomó lo más cómodo y fue hacia las brasas? Los Lakers no lograron conseguir a alguien más de significativo peso e incidencia, aunque han advertido que irán en busca de Kevin Durant para el 2019-2020, pero Lebrón, que vio llegar a veteranos como Rajon Rondo y JaVale McGee, prefirió someterse a prueba una vez más, funcionando como el centro de un nuevo sistema solar en construcción, con futuros astros (Ball, Kuzma e Ingram) girando a su alrededor.

LeBron se sentiría mejor con los Celtics o los Raptors, y no se diga con los Rockets, que finalmente tomaron a Carmelo Antony, pero una vez más, seleccionó la carretera de lo difícil, la que más engrandece, como en el 2007-2008 cuando llevó a aquellos discretos Cavaliers, a la desequilibrada final de la NBA con los Spurs.

Una exigencia más

Tras el doble milagro, proyectar a estos Lakers y ayudar al agigantamiento de los jóvenes leones, LeBron espera seguir impactando. Nunca antes, un jugador de tal nivel, colocado en las consideraciones de todos los tiempos, solo detrás del mítico Michael Jordan, consiguió elevamientos desde equipos no favoritos.

La impresionante demostración ofrecida en el 2015-2016, impulsando a los Cavaliers a una victoria increíble en siete juegos sobre los todopoderosos Golden State Warriors, dejó al mundo del baloncesto rascando sus cabezas. Sus proezas son incontables. Cifras en mano aparece en todos los renglones del juego y continúa su crecimiento a sus casi 34 años y 15 de violento ajetreo en un deporte tan exigente.

Un lento ascenso

LeBron es visto como una montaña y pretende garantizarle a los Lakers, con el apoyo de la chavalada, un salto a los Play Offs. Esa es una misión titánica, como cortar las cabezas de la Hidra de Lerna.

Sin presencia en la postemporada desde el 2013-2014, los Lakers, antes del retiro de Kobe, se han estado moviendo lentamente entre la oscuridad: de 27 a 21 victorias, a solo 17 en el 2015-2016, después 26, y recientemente 35 el año pasado.

Cifras nada que ver con la grandiosa historia del equipo. Ahora llega LeBron, rodeado de chavalos atrevidos y competentes que ya mostraron su dentadura y sus garras, con el apoyo de ciertos veteranos, para intentar un milagro. ¿Será capaz? Tratándose de él, preparémonos.