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El 27 de agosto de 1978, los Yanquis de Nueva York amanecieron a siete juegos y medio de los Medias Rojas de Boston. Sus posibilidades de continuar acercándose, pese al recorte de seis juegos medio y medio, logrado desde el 19 de julio, día en que estuvieron atrasados alarmantemente por 14 juegos, fueron consideradas improbables.

La rotación de Boston encabezada por el ganador de 20 Dennis Eckersley, Mike Torrez, Luis Tiant, Bill Lee y Jim Wright, se veía fuerte, lo mismo que el bateo de Yaztrzemski, los explosivos novatos Fred Lynn y Jim Rice, más Carlton Fisk, George Scott, Dwight Evans, Rick Burleson y Jerry Remy. Un equipo tan bien armado, no parecía ser propenso a derrumbarse en el mes de septiembre.

Pero eso fue lo que ocurrió. Aunque perdieron ante los Indios, el último día de temporada, los revitalizados Yanquis que habían ganado seis juegos seguidos, dos de ellos firmados por Ron Guidry entre domingo y jueves, con tres días de descanso, terminaron empatados con Boston registrando balance de 99-63, forzando un juego al día siguiente, lunes 2 de octubre. Nuevamente con tres días de reposo, Guidry volvió a la colina y enfrentando a Mike Torrez, derrotó a Boston 5-4 con el histórico jonrón de Bucky Dent. Fue el triunfo 25 de Guidry por solo 3 reveses.

Fajándose heridos

Aquellos eran los Yanquis de Reggie Jackson, Craig Nettles, Thurman Munson, Chris Chambliss, Willie Randolph, Bucky Dent, Lou Piniella, Mickey Rivers y Cliff Johnson, con los brazos de Ron Guidry, Catfish Hunter, Eduardo Figueroa, Jim Beattie y Dick Tidrow, con Goosage y Sparky Lyle como relevistas. Sin duda, un equipo capaz de esa remontada tan espectacular todavía recordable y festejada en Nueva York…

Lo más impresionante de estos Yanquis modelo 2018, es que han conseguido este llamativo resurgimiento sin poder contar con Aaron Judge, Gary Sánchez, Didi Gregorius y Aroldis Chapman, más la rodilla gimiente de C. C. Sabathia. Pese a eso, han ganado 8 de sus últimos 10 juegos, en tanto, los de Boston han perdido 6 de 10, percatándose hasta hoy, de la falta que hacen los brazos de Chris Sale y Eduardo Rodríguez, y que necesitan más pólvora de la que proporcionan J. D. Martínez y Mookie Betts batallando ferozmente por el liderato de bateo. Boagerts, Kinsler, Moreland, Nuñez, Pearce, deben ser eficientes contribuyentes. 

Hacia un final bravísimo

Hace un par de semanas, después de barrerle a los Yanquis una serie de cuatro juegos, los Medias Rojas se balanceaban despreocupadamente sobre diez y medio de ventaja. Esa tranquilidad ha entrado en etapa de perturbación. Para las dos series de tres juegos entre ellos, cerrando la temporada en Boston, se piensa que contarán con todo su personal, y el fantasma de 1978, vuelve a flotar abrazado por el suspenso.

¿Hay alguien que considere posible ver a los Yanquis ganar esos seis duelos? No necesitan un esfuerzo eficaz de ese tamaño, siempre y cuando puedan conseguir aproximaciones mientras se realizan los otros cruces.

La utilidad que puede proporcionar Masahiro Tanaka, la restauración de Severino, el retorno de Chapman, y la continuidad del zurdo de 35 años J. A. Happ, quien ha logrado victorias consecutivas en cada una de sus cinco aperturas con los Yanquis, llegando a 15 en total, más algo de Sabathia y el respaldo de un poderoso bullpen, estimulan a los “Bombarderos” en su persecución de Boston.

El mánager Aaron Boone, agradece el aporte ofensivo de los recién adquiridos Neil Walker y Luke Voit, y confía en tener tiempo y armamento para soñar con otro final parecido al de 1978.