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Mientras se levantaba el telón de la temporada del 2018 en las Grandes Ligas, se daba por un hecho, que el pelotero japonés de 24 años, Shohei Ohtani, de rara combinación de facultades, capaz de ofrecer cifras llamativas como bateador de tacto y poder, y también trabajando como lanzador, jugando para los Angelinos de California, sería el novato del año en la Liga Americana.

No perdió tiempo y rápidamente empezó a mostrar que su potencial era algo real en las dos funciones. Conectó jonrones consecutivos en sus juegos 2, 3 y 4, y después se detuvo, pero al completar 30, había disparado 6 vuelacercas y empujado 20 carreras, en tanto a la altura del 20 de mayo, ganaba 4 juegos y perdía 1, registrando faenas de 12 y 11 ponches en recorridos de 6 entradas. Alguien en ruta de oscurecer a Babe Ruth en el doble rol, no admitiría retadores entre los aspirantes a la distinción de mejor novato. Confirmando que se trataba de un fenómeno, encendidos elogios, llegados de todos lados, lo cobijaron. El beisbol nunca había visto entrar a alguien tan ruidosamente, como lo estaba haciendo Ohtani.

Fuera de combate

La primera señal de alarma, fue una ampolla en el dedo medio de su mano de lanzar el 16 de abril, siendo golpeado por el bateo de los Medias Rojas, y la segunda, una lesión en el codo derecho después de lanzar contra Kansas el 6 de junio.  Se habló de tres semanas, descartando que volviera a lanzar al menos en seis semanas, eso sí, siendo autorizado solo para reactivarse como bateador después de unos 21 días.

En 77 juegos de los Angelinos, perdiéndose 55, Ohtani, quien el lunes descargó su jonrón 15, mirando hacia su futuro inmediato con 30 juegos pendientes, es un empujador de 43 carreras con 64 imparables y 276 puntos, mientras hace esfuerzos por regresar al montículo en septiembre, buscando cinco o seis aperturas. Delante de él, enfrascados en una cerrada batalla por ser el novato del año en la Americana, se encuentran dos prospectos de los Yanquis, nada que ver con Fred Lynn y Jim Rice de los Medias Rojas en 1975, pero muy visibles: el venezolano Gleyber Torres de casi 22 años, bateador de 20 cuadrangulares y 58 empujadas en 93 juegos, y el dominicano de 23, Miguel Andújar, con 21 jonrones y 76 remolques en 125 juegos, 48 más que Ohtani.

¿Cómo cerrará ?

Siempre hay lamentos cuando se recorta tan drásticamente la oportunidad de obtener una distinción, y duele más cuando se trata de novato del año, porque no hay una segunda posibilidad. Mirando a Torres y Andújar, Ohtani quien no puede ir en busca del tiempo perdido, intentará ensayar una arremetida que lo lleve a 20 o más jonrones y le permita agregar tres victorias. Si lo hace, dejará constancia de lo que hubiera podido lograr a tiempo completo, y dejará las puertas abiertas para ser pelotero impacto en la próxima campaña con los Angelinos.

Un pelotero de doble vía, capaz de golpear la bola con tanta solidez y promediar 97.1 millas por hora con sus pitcheos, ejerciendo dominio, puede llegar a golpear las puertas de Cooperstown. Su talón de Aquiles es ser propenso a las lesiones, algo que deberá manejar el equipo de California. “Es sencillamente increíble”, dice su coach de pitcheo Charles Nagy, un excompañero de Denis Martínez, en tanto Erick Hinske, especialista en moldear bateadores, dijo lo mismo en el mes de mayo. De lo que nadie duda, es que Ohtani es algo real, y los Angelinos no lo cambiarían ni por Torres ni por Andújar.