•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

¡Qué contraste! el Erasmo Ramírez visto ayer sucumbiendo estrepitosamente frente a los Padres de San Diego, el equipo con más derrotas de la Liga Nacional y con el segundo peor promedio ofensivo del viejo circuito, era muy distinto al que fue admirado mientras dominaba en fila a los Astros de Houston, los Dodgers de Los Ángeles y los Cascabeles de Arizona, tres potencias en el mejor beisbol del mundo.  

Súbitamente, el lanzador que se había convertido en un derribador de gigantes con su picheo efectivo y seguro, se desplomó ante el más débil de sus últimos cuatro rivales. 

 Erasmo, herido y aturdido, consiguió terminar el episodio, pero por razonas obvias, no apareció en el cuarto. Archivo\END

En tres episodios, el descartado equipo de San Diego le produjo siete carreras limpias a Erasmo, como consecuencia de un ataque de nueve imparables, entre ellos dos cuadrangulares. Con esto, el rivense, quien en sus tres salidas anteriores solo había admitido dos anotaciones limpias en 16 entradas, desmejoró su efectividad de 4.56 a 6.28 y al cargar con la derrota de los Marineros con pizarra de 8-3 ante San Diego, dejó su récord en 1-3. 

Primera señal negartiva

El primer capítulo del encuentro fue sufrido para ambos abridores, pero el rivense obtuvo la peor parte. Tras ver cómo sus compañeros abrían el partido ofreciéndole un respaldo tempranero de una carrera producto de tres imparables ante Joey Lucchessi, Ramírez fue víctima de un operativo de dos anotaciones que rápidamente dejó al descubierto que no se trataba del Erasmo dominante y seguro que había permitido solo dos carreras limpias en sus últimas tres aperturas. 

El primer bateador que enfrentó, Freddy Galvis, le conectó un infieldhit, luego dominó a Luis Urías para después darle base por bolas a Will Myers, admitir el sencillo con el que Eric Hosmer empató el duelo y permitir el fly de sacrificio de Hunter Refroe que puso en ventaja de 2-1 a los Padres. Para entonces, nadie imaginó, pese a lo vulnerable que lució Erasmo, que en las siguientes dos entradas sería descifrado con una facilidad escalofriante. 

Se hundió en el caos

En el segundo episodio, con un out en la pizarra, el derecho sureño fue sacudido por Manuel Margot, quien con un inmenso cuadrangular movió la pizarra a 3-1. No hubo más daño para el nicaragüense en esta entrada, pero las señales enviadas en medio de un inicio titubeante ponían en evidencia a un Erasmo muy distinto del que había sido indescifrable ante equipos de mayor poder ofensivo. 

Ramírez fue víctima de un operativo de dos anotaciones. Archivo\END

Un inning más tarde, el derrumbe de Ramírez fue estrepitoso. De su picheo no quedó piedra sobre piedra como consecuencia del feroz bombardeo de los Padres. Todo comenzó con un imparable de Luis Urías-por cierto, el primero de su naciente carrera en la MLB-, siguió con un doblete de Hosmer y el jonrón de tres carreras de  Refroe.

Acto seguido, un Erasmo irreconocible en el montículo y hundido en el caos, recibió los imparables consecutivos de Austin Hedges, Franmil Reyes y Margot, para luego, con las bases llenas, ser víctima del fly de sacrificio con el que su rival en la colina, Lucchessi, empujó la séptima anotación de San Diego. Erasmo, herido y aturdido, consiguió terminar el episodio, pero por razonas obvias, no apareció en el cuarto. No tenía más que hacer, los Padres lo habían descifrado sin piedad.