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Ese pitcheo a pincelazos, sigilosamente dominante de Vicente Padilla, atornillando la agresividad de los Medias Blancas, alcanzó nuevamente la luminosidad que se pretende en el punto preciso entre el deseo y la realidad.

¡Créanlo incrédulos! Padilla rugió enviándonos otra señal de vida. Volvió a lanzar para sólo un hit en siete entradas, y sobre ese pitcheo, los Rangers edificaron una victoria de 7x1, aprovechando el ruidoso respaldo de tres jonrones, dos de Hank Blalock y uno de Chris Davis.

Vicente no necesitaba tanto. La única carrera que permitió fue consecuencia de un wild pitch después de dos bases por bolas y un batazo para doble play en el segundo inning; retiró a los últimos nueve hombres que enfrentó; sólo fue víctima de un largo doble de Carlos Quentin, casi jonrón en el cuarto; supo manejar cuatro pasaportes, registrando un ponche a Jim Thome; en cinco de los siete episodios no vio a ningún adversario circulando en las bases; utilizó 92 lanzamientos, 52 strikes, combinando con singular maestría sus bolas de quiebre con las de poder; mejoró su efectividad de 5.71 a 4.97; y en sus tres últimas aperturas permite cuatro carreras limpias en 21 entradas, presentando 1.71 de promedio.

Jonrón de Blalock contra Bartolo Colón le proporcionó a Padilla temprana ventaja de 1x0 en el inicio del segundo, pero en el cierre, su wild con Jermaine Dye en tercera equilibró la pizarra. Jonrón de Chris Davis y doble de Omar Vizquel fueron los batazos cumbres en un operativo de cuatro carreras en el quinto, explotando a Colón; el segundo jonrón de Blalock en el séptimo y doble de Davis en el octavo, cerraron la producción de Texas en siete carreras, mientras los relevistas Jason Jennings y C. J. Wilson mantenían enmudecidos a los Medias Blancas.

Pensé que lo dejarían trabajar el octavo, porque estaba entero, dosificando su esfuerzo, pero Washington consideró que no era necesario. Lo que ha visto de Vicente en sus últimas tres aperturas es pitcheo cerebral, neutralizante, lo suficientemente estimulante para dormir tranquilo.

El brazo de los 12 millones de dólares por la temporada, ya está respondiendo a las expectativas. Está en pie de guerra y ojalá pueda estabilizarse. Salto de mi butaca para preguntar: ¿dónde están ahora los incrédulos?
dplay@ibw.com.ni