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Tal y como estaba escrito, la selección sub-12 de Nicaragua sucumbió ante la de Estados Unidos en el cierre de la Súper Ronda del Campeonato Panamericano y de esta forma dijo adiós a la posibilidad de clasificar al Mundial de la categoría. Ante el gran favorito e invicto, el combinado pinolero no tuvo mucho que ofrecer y en tres episodios cayó por súper nocaut de 15-0, quedando fuera de la ronda de medallas.

El picheo nicaragüense fue víctima de un fiero ataque que incluyó cuatro cuadrangulares, mientras que la ofensiva fue reducida a solo un imparable, el cual fue conectado por Erick Gómez en el tercer episodio. Así, con su picheo descifrado y su bateo anulado, la azul y blanco terminó su participación en un torneo que por la calidad de los rivales representaba un reto de mayúsculas exigencias. No clasificaron al Mundial del próximo año, pero estos niños, que viajaron a México con solo un mes de preparación, dieron prueba de su compromiso y bravura. 

Así fue la travesía

En la primera ronda, Nicaragua tuvo un balance de tres victorias y dos derrotas. En su debut superó 8-3 a República Dominicana en lo que fue un resultado alentador, luego cayó por nocaut de 20-5 ante Venezuela y por paliza de 11-2 ante México. En el cierre de la primera etapa, los pinoleros garantizaron su clasificación a la siguiente ronda con una victoria contundente de 18-1 sobre Argentina y cómodo triunfo de 11-1 sobre Aruba.

Tras estos resultados, se clasificó a la Súper Ronda con un balance negativo de 0-2 y con la necesidad de ganar al menos dos encuentros para tener mayores posibilidades de optar a las medallas y clasificar al Mundial. Los niños comenzaron el reto superando a la tropa cubana con pizarra de 5-2 en un partido en el que se jugó un beisbol impecable. Sin embargo, en el duelo crucial contra Panamá el picheo se derrumbó y como consecuencia se obtuvo una derrota con score de 11-7. Ayer, ya con esperanzas mínimas, el resultado fue un súper nocaut ante Estados Unidos.  No se logró ninguno de los objetivos planteados, pero quedó la impresión que una selección mejor preparada pudo tener más chance de hacer un mejor trabajo.