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Es fácil decir “soy cristiano”, sin conocer verdaderamente a Jesucristo, sin estar dispuesto a seguir sus huellas, a mirarlo como ejemplo, sin actuar de acuerdo a su prédica; más fácil es decir “soy sandinista” sin conocer a Sandino, sin haber estudiado su forma de pensar y proceder, sin tratar de ser como él, sin percatarse de ser una contrafigura de Sandino.

No basta rezar para ser cristiano, no basta gritarlo a pulmón abierto para ser sandinista. Mucha gente que aparece en las tarimas no lo es. Lo que resulta fácil y certero es comprobar que estamos viviendo una etapa en que los falsos sandinistas, distanciados a miles de kilómetros del patriotismo, del humanismo y del espíritu sacrificado de Sandino, no saben lo que son, ni se preocupan por saber de dónde vienen ni hacia donde van.

El patriota puro

Leyendo este fin de semana el libro “Maldito país”, sobre la larga entrevista realizada al “General de hombres libres” por José Román, publicado por Amerrisque en 2007, uno se encuentra con la pureza patriótica de Sandino.

“Hay algo que me inquieta más que mi familia y es el futuro de Nicaragua y mi cruzada. He tenido varias propuestas que me hubieran proporcionado amplios medios para proseguir la guerra y hasta tomar el poder en Nicaragua, pero consideré que una vez retirados los marinos, hubiera sido indigno de mi parte derramar más sangre de hermanos. La pureza de la causa debe mantenerse a cualquier costo. Me dolió cuando en México me dijeron, ustedes los nicaragüenses son una bola de vendepatrias. He trabajado y luchado por el pueblo sin hacerle promesas, simplemente actuando, comportándome”.

Cómo sentirse sin serlo

Eso decía quien ni siquiera esperaba un palmo de tierra para su sepultura, mucho menos enriquecimiento ilícito. Me pregunto: ¿cómo puede alguien sentirse sandinista sin tener ninguna conexión con las actitudes, la forma de pensar y el ejemplo de Sandino? ¡Explíquenme eso! Cerrar discursos gritando, ¡Sandino vive!, constituye una falta de respeto a la memoria del gran patriota. Resulta tarea inútil buscar algunas relaciones entre lo que fue y significó y este falso sandinismo que estamos viendo.

En las marchas de protesta vemos ondear la bandera azul y blanco, encontramos a tantos sandinistas que siguen luchando como el General, contra la represión, contra los abusos de poder, contra las pretensiones dictatoriales, y de alguna manera, vemos entre nosotros, al propio General, quien dijo “solo de ustedes los nicaragüenses depende mantener está independencia que tanta sangre y sacrificio nos ha costado”.

¿De qué lado estaría Sandino en estos momentos aciagos? Todos lo sabemos. Incluso los que usan máscaras.