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Erasmo Ramírez no fue ante los Yanquis de Nueva York un tirador dominante, pero supo hacer los ajustes necesarios en los momentos precisos y eso le permitió sufrir un daño mínimo ante una de las ofensivas más poderosas de todo el beisbol.

El nica admitió seis imparables y dos carreras limpias en un total de cinco episodios, recorrido en el que otorgó dos bases por bolas y ponchó a cuatro rivales. Si bien es cierto, su récord sigue en dos victorias con tres derrotas, se efectividad bajó de 5.56 a 5.31.

La jornada ante los Yanquis no empezó de la mejor manera para Erasmo, sobre todo, por un descuido de su defensiva. El rivense abrió dominando a Andrew MacCutchen, pero Giancarlo Stanton hizo doble un elevado a la zona corta del jardín izquierdo y luego anotó como consecuencia de un doblete ligado por el talentoso novato Miguel Andujar.

El batazo de Stanton parecía un fly de rutina para el guardabosque Cameron Maybin, pero el parador en corto Jean Segura se internó en busca de la bola y al final no pudo atraparla e imposibilitó que lo hiciera su compañero, propiciando el tempranero operativo yanqui. Luego Erasmo resolvió la entrada dominando a Gary Sánchez en rola a la tercera y ponchando a Neil Walker.

En el cierre del primer capítulo, los Marineros se fueron encima de C.C. Sabathia y con un desborde ofensivo de cuatro imparables consecutivos le dieron vuelta a la pizarra 2-1. Un episodio más tarde, los Bombarderos del Bronx quisieron emparejar las acciones, pero con hombres en las esquinas y con dos outs en la pizarra, Ramírez se agigantó y con tres disparo ponchó a MacCutchen, poniéndole fin a la amenaza. En el tercer capítulo, el derecho sureño vivió tiempos de calma y sin mayor contratiempo retiró en orden a Stanton, Andujar y Sánchez, todos reducidos a inofensivos elevados. 

Pudo ser peor

Tras enviar un mensaje alentador en el inning anterior, Erasmo volvió a la tormenta en el cuarto, cuando fue sacudido por cañonazos consecutivos de Neil Walker, Luke Voit y Gleiber Torres, llenando las almohadillas sin outs en el pizarrón.

En ese contexto, Ramírez recibió la visita del coach de picheo Mel Stottlemyre y la reunión pareció hacerle bien, pues reaccionó ponchando con tres disparos a Adeiny Hechavarría y obligando a Brett Gardner a fallar en un elevado a zona foul.

Sin embargo, antes de dominar a Stanton en un rodado a la intermedia para el último out, Andrew MacCutchen le negoció una base por bolas que sirvió para empujar la carrera del empate a dos. Pese a esto, el solo admitir una anotación puede considerarse una hazaña tomando en cuenta que tuvo las bases llenas sin out.

En su última ronda de trabajo, Erasmo permitió sencillo de Andújar, no obstante, inmediatamente hizo que Gary Sánchez fallara en un roletazo para doble matanza y cerró su actuación ponchando a Walker. 

El empate se extendió hasta en el octavo episodio, cuando los Marineros pusieron el 3-2 definitivo. Luego en la apertura del noveno, el cerrador Edwin Díaz silenció a los Yanquis y se apuntó su salvamento número 54 de la temporada.