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En el fútbol, cada uno es cada cual. Pero algunas instituciones se parecen bastante entre sí. Real Estelí y Diriangén, por ejemplo. Ambos clubes, los más veteranos –Diriangén por mucho más añejo-, tienen el mismo estilo de uniforme y les une el mismo color blanco y la misma convicción de pertenecer a una cierta aristocracia futbolística.

También les une dos insignes jugadores que en circunstancias apremiantes se han vestido de héroes: Franklin López y Armando Ismael Reyes salieron de los “Caciques”.

Para entendernos, cuando Estelí o Diriangén pierden de forma miserable, siempre hay alguien que escribe que sus jugadores han deshonrado una camiseta de historial glorioso. Eso, la obsesión hidalga por la honra y la deshonra, lo tienen muy compartido. Ambos se consideran, currículum en mano, las sociedades deportivas más importantes de nuestro país.

Con el resultado 2-0 del partido de ida como visita, Estelí ha despejado el panorama a la final. Diriangén tendrá que esperar los segundos 90 minutos y por lo visto hasta ahora, se perfila como favorito a obtener el boleto en su serie con el Ferreti.

Resulta curioso que Real Estelí y Diriangén coincidan ahora en los resultados. La de los estelianos es muchísimo más clara: ocupa la cima en su serie con el triunfo 2-0, ha dado un paso gigantesco a la final del Clausura 2009 de la que es el vigente monarca defensor.

Ambas victorias, sin embargo, van más allá de los resultados. Tanto Diriangén como Real Estelí han mantenido el sentido del juego y no recurren a otra cosa que a su ADN, en lo que se impone eso que llaman carácter. El Estelí de Olivas ganó el Torneo de Apertura con un fútbol muy ofensivo, el domingo no fue tan brillante sino que fue certero y oportuno.

Hay algo que distingue a Real y Diriangén. La diferencia está en que la mayor parte de las veces que se han enfrentado por un título, los estelianos han dado la vuelta olímpica.

El caso es que hay que montar un mecanismo para conseguir que el “mega-derby” pinolero pueda seguir disputándose por los siglos, pero que sea más atractivo como en otras ocasiones.

Ellos están siempre arriba y se reparten los títulos: en una década, desde 1999, sólo en dos ocasiones han permitido que “otro” sea el que dé la vuelta olímpica, en 2001 fue Ferreti y en 2002 Deportivo Jalapa.