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Días patrios, días que nos parecen bendecidos y que en ocasiones purifican, aunque también pueden colocarnos frente a situaciones desconcertantes. Lo digo, porque está circulando en las redes sociales, la imagen de una jovencita que, cobijada por la bandera de Nicaragua, recibe de otra la antorcha en su recorrido con motivo de la celebración de estas fechas, 14 y 15 de septiembre. ¿Qué fue lo raro? Que de un vehículo supuestamente guía, alguien se bajó y mientras la muchacha iniciaba el trote, este le quitara la bandera, y después de hacerlo, le indicara continuar. En estos días de sentimientos y colores azul y blanco, ¿por qué hacer eso? ¿De qué es contaminante una bandera de Nicaragua? Esto me hace formular otra pregunta: ¿Se puede confiscar el patriotismo? ¿Quiénes son los dueños del “status” patriota? A veces se tiene la impresión que estamos siendo agredidos por “filibusteros” caseros.

Estallido patriótico. Una raza que creíamos que se extinguía es la de los capaces de sacrificarse por la patria, aferrándose a sus ideales. Eso se había convertido en un cuento chino, como el canal que nos sacaría del hoyo. Los seguidores de Estrada y Zeledón, y también los de Sandino y Fonseca, intentaron profundizar esas huellas que traza el patriotismo, pero se sintieron frustrados, en tanto los oportunistas, que se multiplican tan fácilmente, terminaron refugiándose en la comodidad del rentable ejercicio político con una desfachatez olímpica. El grito de ¡Patria libre o morir! pasó de moda, y las consignas fueron cambiadas drásticamente. Durante el mes de la patria, cada año era más visible la escasez de patriotas y la pérdida de sustento ideológico. Aquella revolución pasó de noche y la patria seguía gimiendo, hasta que la sociedad, incluyendo las esferas de poder, fue sacudida por el estallido de esta juventud universitaria, en el histórico mes de abril. El país cambió, el real patriotismo resurgió y las esperanzas de una democratización volvieron a tomar forma.

En pie de lucha. Un buen momento para salir del baño como Arquímedes gritando ¡Estamos vivos, podemos lograrlo! Los soñadores en esta patria pequeña ya no la imaginaban transformada en grande, porque vieron pasar generaciones sin poder construir esa grandeza. En contraste, lo que estuvimos observando, fue el terrible deterioro que sufría el significado de patriotismo, estando claros que ni somos libres, ni soberanos, ni independientes. Es por eso que está batallando esta chavalada por su presente y muy preocupada por su futuro, ofreciendo la posiblidad de un nuevo amanecer, reemplazando al otro que tanto se prometió y que nunca llegó. Eso es estimulante. Qué preocupados estaban nuestros próceres al vernos más dependientes que nunca, durmiendo todos los días con una resignación escalofriante, necesitados de otra independencia. Y en este 2018, un estruendoso grito de los jóvenes: ¡Aquí estamos Madre Patria en pie de lucha! ¡No te hemos abandonado! No estás sola, nunca más volverás a estarlo. Te rescataremos.