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Hay que retroceder hasta 1946, año del juicio de Nuremberg y de la primera Asamblea de la ONU, para encontrar al último equipo de los Medias Rojas ganador de cien juegos. Con un balance de 104-50, y dirigido por Joe Cronin, ese equipo de Boston encabezado por Ted Williams, Rudy York y Bobby Doerr, empujadores de más de cien carreras, y dos ganadores de 20, Boo Ferris y Tex Hugdson, sacó una ventaja de 12 juegos a los Tigres de Detroit de Hank Greenberg, antes de perder la Serie Mundial frente a los Cardenales en siete juegos, víctimas del largo sprint inolvidable de Enos Slaughter. Es la cuarta ocasión en su historia que los Medias Rojas llegan a cien triunfos. La primera vez en 1912 (105-47) con Tris Speaker disparando 222 hits y Joe Wood apuntándose 34 victorias;  después en 1915 (101-50), ya con Babe Ruth de 20 años ganando 18 juegos, saltando a 1946, y esperando 72 años para derrotar 1-0 a Toronto con gran picheo de David Price, tirador zurdo atravesando por una racha de seis triunfos desde el 12 de julio con cuatro juegos sin decisión.

Excelente armamento 

Ganar más de cien no es garantía de avanzar hacia la conquista del banderín en la Serie Mundial. Uno de tantos casos es el de los Indios de Cleveland en 1954, con 111 triunfos y una espeluznante rotación de abridores, barridos por los Gigantes de Nueva York. El objetivo es abrirse paso en los Play Offs, llegar al Clásico y ganarlo. Hay confianza en el bateo de Mookie Betts, probable campeón de bateo; J. D. Martínez, casi seguro líder empujador; Xander Bogaerts otro posible remolcador de cien, y en los brazos de Chris Sale, Price, Rick Porcello y Eduardo Rodríguez, con los remates de Craig Kimbrel. Es muy factible que este equipo dirigido por el debutante Alex Cora, 10 veces ganador en sus últimos 14 juegos, supere la marca de 105 del equipo, pero por ahora, con el título del Este prácticamente asegurado al sacarle 10 juegos de ventaja a los Yanquis, el interés es dosificar de la mejor forma posible el esfuerzo de escopetas que han regresado del taller de reparaciones como las de Sale y Rodríguez, ganadores de 12 juegos.

El enemigo herido

Antes de levantarse el telón, el equipo de Boston, que hoy inicia serie con los Mets, enfrentándose a dos pícheres muy temidos como Noah Sydergaard y Jacob de Grom, fue considerado lo suficientemente armado para retar el poderío de los Yanquis. Durante largos meses los dos equipos se mantuvieron muy cerca, como Sabastián Coe y Steve Ovett en aquellos monumentales 800 metros olímpicos, pero cuando los de Nueva York comenzaron a ser afectados por lesiones y por bajones de voltaje, la pelea se desequilibró. Era como ver a Muhammad Alí con su mandíbula crujiendo frente al golpeo de Ken Norton. Stanton desactivado, Judge, Sánchez y Gregorius casi hospitalizados, la rodilla de Sabathia gimiendo, Severino súbitamente deteriorado, Tanaka inseguro y Chapman bateado antes de salir de circulación. Boston no perdonó y se escapó hasta llegar a estos cien triunfos, indicativos de su excepcional temporada.