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Cada vez que el Barcelona visita Anoeta para enfrentar al Real Sociedad, se prepara para sentirse en un campo minado, y ayer, aunque se trataba de un estadio nuevo, el sufrimiento fue el mismo. Hasta el minuto 62, el equipo de Messi quien no alcanzó su brillantez natural, estuvo perdiendo 1-0, consecuencia de un zurdazo de Elustondo, golpeando casi con rabia un balón a media altura, haciéndolo rebotar contra el poste izquierdo y entrando como un rayo en mortal diagonal. Ni Ter Stegen, ni un resucitado Yashin, hubieran podido detener ese disparo. 

Una falla doble del arquero argentino Gerónimo Rulli posibilitó el empate. Centro desde la izquierda con cabezazo al piso y Rulli que tiene chance de quedarse con la pelota solo la manotea, y sobre la misma acción, por arriba, un débil despeje que Suárez remata desde la frontera del área pequeña, empatando el duelo 1-1. Tres minutos después, en otro momento de inseguridad en la defensa del Real Sociedad incluyendo a Rulli, la pelota rueda sin dueño en el área grande y aparece Dembélé, con zurda, adelantando al Barsa 2-1. 

El factor Ter Stegen

Dos grandes atajadas de Ter Stegen frustrando penetraciones a fondo de Theo y Juanmi, rechazando pelotas con “olor” a gol, evitaron que la diferencia se estirara 2-0 en los primeros minutos de un segundo tiempo, en el cual el Barsa, ansioso por nivelar cifras, quedaba muy expuesto a las contras. Otra atajada de mucho mérito que significaba el empate 2-2, fue de mayúscula utilidad y cuando el alemán se vio desarmado por el cabezazo en comba de Juanmi, la pelota frente a su mirada desesperada, salió junto al poste derecho. 

El ingreso de Coutinho y el accionar de Busquets, dinamizaron al equipo azulgrana, con muy pocas ideas y progresiones en el tiempo inicial. Rulli hizo de hombre araña para sacar un disparo envenenado de Coutinho, mientras el Barsa imponía el dominio del 70 por ciento de posesión, haciendo pasar la mayor parte de balones por los pies inteligentes de Messi, sin necesidad de exigirlo mucho. Un par de entradas azulgranas casi sentencian el partido, pero no se concretaron, en cambio, el Real Sociedad supo colocar presión en la recta final incluyendo los tres minutos agregados, pero el marcador quedó sellado 2-1.

El Atlético no ha carburado como se esperaba en la Liga. EFE\END

Empató el Atlético

 En otro juego de la cuarta jornada, el Atlético de Simeone, con tres puntos en tres juegos después de empatar con el Valencia, superar 1-0 al Rayo y perder 0-2 frente al Celta, se tuvo que resignar a otro empate 1-1 con el Eibar, que se adelantó en el minuto 86 por gol de Sergi Enrich. Con la soga al cuello, el Atlético entró al tiempo extra y en el minuto 93, apareció en escena el impetuoso joven de la cantera Borja Garcés y consiguió milagrosamente el empate. Este inicio cargado de inseguridad, tropezando, de la tropa de Simeone que se veía armada hasta los dientes antes de levantarse el telón de la Liga, preocupa porque cede 5 puntos de los 12 disputados, lo cual es excesivo.  Se pensó que este Atlético estaría abrazado con el Barcelona y el Real Madrid en la lucha por la cima de la Liga, pero el equipo en el que funcionan Griezmann y Costa, se ha quedado corto en la creatividad y por supuesto, no se ha logrado para producción requerida, apenas 3 goles en 4 juegos.