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Román “Chocolatito” González regresó a la acción el sábado en Las Vegas, en una pelea que debía ganar con autoridad ante Moisés Fuentes y así lo hizo. Venció con contundencia y sin dejar dudas sobre las diferencias de calidad entre uno y otro.

Ese era el único desafío del nicaragüense, demostrar que había recuperado la condición y la actitud luego de dos derrotas dramáticas ante Srisaket Sor Rungvisai, que hicieron incluso pensar en su prematuro retiro del boxeo.

Román en reconstrucción

El ex mejor libra por libra del mundo se tomó un descanso y encaró la nueva etapa en su carrera, pensando en enfrentar primero a rivales accesibles antes de intentar recuperar su cinturón de campeón. Fuentes, que subía de 112 libras, por tamaño parecía que podía darle una mejor batalla. Sin embargo, la diferencia de calidad fue demasiada.

El mexicano venía de tres derrotas en sus últimas cuatro peleas y a sus 30 años es un púgil que ha llevado mucho castigo, como que su carrera se apaga irremediablemente.

Chocolatito, aumentó más de 15 libras para esta pelea, subió en las 130, superando a su rival por cuatro libras. Estaba claro que su intención sería “poner toda la carne en el asador” y noquear temprano. Fuentes soportó menos de cinco asaltos. El mexicano se movió poco, le permitió al nicaragüense trabajar el golpeo de poder a voluntad y ya en el primer asalto sangraba de una herida provocada por ese duro golpe.

Logró sobreponerse

“Chocolatito” trabajó su boxeo de siempre con las dos manos, soportó buenos golpes en intercambio abierto y demostró, además de buena condición física, una auspiciosa actitud mental y enfoque boxístico. En realidad, ello era lo más importante: su recuperación.

El ex campeón mundial venía de dos derrotas duras y consecutivas, algo que siempre exige un esfuerzo mayor desde lo anímico. Tampoco ha sido fácil manejar su preparación. Los cambios de esquina y su carácter con relación a la misma, de actuar con mucha independencia, le ha complicado todas sus preparaciones.

Marco Barrera: “‘Chocolatito’ debe hacer un combate más”

Por si eso fuera poco, sumemos el difícil clima político de Nicaragua y el protagonismo que en medio de la polarización de su país ha tenido “Chocolatito”, por su reconocido apoyo al partido de gobierno. Esa situación, necesariamente, siempre es posible que afecte la concentración y el enfoque de cualquier deportista.

Su actitud en el ring, asumiendo la pelea como nos tenía acostumbrados, ejerciendo la presión y el intercambio duro desde el inicio mismo, dio una pauta positiva. Más allá que lo deportivo, no debe ser medido con la misma regla: la tercera parte del mejor “Chocolatito”, alcanzaba para masacrar a Moisés Fuentes. No hubo novedad en el resultado.

¿Y ahora?

Es de esperar que la onda positiva que deja su victoria en una cartelera de tan alto perfil, les permita trabajar bajo otros auspicios. Román González demostró que tiene el temple para manejar su futuro deportivo con disciplina y enfocado en darlo todo en el ring.

Si respeta planes de trabajo, si acepta los sacrificios de los campamentos duros y si elige concentrarse exclusivamente en su carrera deportiva, el ambiente a su alrededor se calmará y le permitirá encarar el futuro bajo otra tranquilidad.

​​¡Precisión y contundencia del “Chocolatito”!

Porque de eso se trata, su futuro plantea desafíos muy duros. Las mejores figuras de la división querrán enfrentarlo de inmediato, el nicaragüense es el hombre a vencer. Por legado y por dinero. Bajo esa posibilidad, sería prematuro aún verlo enseguida buscando un título y aún en una pelea contra un rival de primer nivel.

A este “Chocolatito” hay que darle tiempo y espacio para saber si efectivamente hay una recuperación consistente. Los actuales campeones, por lo pronto son demasiado rival y tal vez, lo obvio será buscar otro oponente de segundo nivel para seguir creciendo y mejorando.

Como sea, “Chocolatito” regresó y para el boxeo, especialmente, para las categorías menores es una buena noticia. El cuatro veces campeón mundial aún es un símbolo de las divisiones menores. A su influjo ellas llegaron al primer plano y necesariamente lo que sea bueno para Román González será bueno para el resto.