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Tras una temporada en que las lesiones cortaron dramáticamente las proyecciones de los nicas en el mejor beisbol del mundo, no resulta una asignatura difícil tener que escoger al más destacado, o, al menos, al que más impacto provocó, de entre los cinco que tuvieron acción a lo largo de los seis meses de la campaña regular de Grandes Ligas.

La distinción, sin lugar a dudas, es para Jonathan Loáisiga, el derecho de las Sierritas de Managua que saltó directamente al gran espectáculo desde la categoría Doble A, y que en sus primeras cuatro aperturas como el primer nicaragüense jugando para los Yanquis de Nueva York, registró un balance de dos victorias sin derrotas y una efectividad de 3.00.

Luego del gran impacto causado entre el 15 de junio, cuando debutó pintando cinco ceros ante los Rays de Tampa Bay, y el 2 de julio, día en el que salió sin decisión frente a los Bravos de Atlanta, Loáisiga fue enviado a Triple A para hacer algunos ajustes y posteriormente fue puesto en la lista de lesionados.

Volvió al equipo grande a inicios de septiembre y como relevista realizó cinco apariciones, incluyendo la de ayer ante los Medias Rojas de Boston, equipo ante el cual lanzó dos episodios de cuatro imparables y tres carreras sucias.

En total, Jonathan cerró su primera temporada como ligamayorista con un récord de 2-0 y promedio de carreras limpias permitidas de 5.11 a lo largo de 24.2 episodios distribuidos en nueve juegos, recorrido en el que permitió 26 imparables, entre ellos tres jonrones, otorgó 12 bases por bolas y ponchó a 33 rivales. Pese a su discreto cierre, fue el nica que más impacto provocó este año en MLB. 

J. C., operado

Tras registrar dos derrotas en dos aperturas en la primera semana de abril y de retirarse del montículo sintiendo rigidez en el antebrazo derecho en su última salida el 7 de abril ante los Atléticos de Oakland, los Angelinos decidieron enviar a Juan Carlos a la lista de lesionados por 10 días y luego los médicos del equipo resolvieron recomendarle que se sometiera a la cirugía Tommy John.

Ramírez aceptó y pocos días después fue operado. Hace aproximadamente un mes empezó a soltar el brazo con la mirada puesta en la campaña del 2019. El capitalino terminó temprano la temporada y dejó números negativos: balance de 0-2 y efectividad de 9.45 producto de haber permitido siete carreras limpias en 6.2 innings lanzados.

El caso de Erasmo

Lo de Erasmo Ramírez no pintó para bien desde el principio. El derecho de Rivas se perdió gran parte del spring training y las primeras semanas de la temporada regular. Luego apareció y solo pudo realizar dos aperturas, mismas que perdió recibiendo sendas palizas ante los Vigilantes de Texas y los Indios de Cleveland.

Tras verlo deslucir permitiendo 11 carreras limpias en 9.2 episodios y determinar una tensión en el músculo redondo mayor de su brazo de lanzar, los Marineros decidieron ponerlo en la lista de lesionados el primero de mayo.

Volvió hasta en las primeras semanas de agosto y desde entonces realizó ocho aperturas, logrando un récord de 2-2 y una efectividad de 5.50.  El rivense, cuya continuidad con los Marineros está en veremos, cerró la temporada con foja de 2-4 y promedio de carreras limpias permitidas de 6.50 por haber permitido 33 anotaciones limpias en 45.2 innings.

Cheslor y Blandino, limitados

La campaña del 2018 también terminó temprano para Cheslor Cuthbert, quien no pudo aprovechar la salida de Mike Moustakas para establecerse como el antesalista titular de los Reales de Kansas City.

Cheslor jugó por última vez el 14 de mayo y cerró en la lista de inhabilitados producto de problemas en la espalda. En 30 juegos, el nica presentó un promedio ofensivo de .194 como resultado de 20 imparables en 103 turnos al bate. Entre sus incogibles aparecen dos dobles y tres cuadrangulares, negoció 11 bases por bolas y se ponchó 23 veces.

Por su parte,  Alex Blandino, quien debutó con los Rojos de Cincinnati el 10 de abril, jugó por última vez este año el 20 de julio, cuando sufrió una lesión en la rodilla derecha que lo llevó a ser operado. Blandino es capaz de jugar en todas las posiciones, cerró su actuación con un promedio ofensivo de .234 gracias a sus 30 imparables en 128 turnos al bate. De sus incogibles dos fueron dobles y uno fue jonrón, recibió 13 bases por bolas y se ponchó en 41 ocasiones.