•   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Díficil, es apenas una definición muy sencilla para graficar el primer triunfo de los Medias Rojas en esta serie con los Yanquis por 5-4. Una ventaja madrugadora de 5-0 construida alrededor del jonrón de tres carreras de J.D. Martínez en el primer inning contra J. A. Happ, y los batazos impulsadores de Pearce y Bogaerts en el tercero, fue reducida a solo dos carreras en las entradas seis y siete aprovechando la fragilidad del relevo de en medio de Boston, pero los Yanquis, pese a que su bullpen apagó el fuego enemigo en el resto del trayecto, y Aaron Judge se voló la cerca en el noveno inning colocándolos a solo una carrera del resurgimiento, no pudieron completar su arremetida contra Craig Kimbrel, quedándose cortos en la primera batalla.

 Se espera infernal

La estocada de Julio Daniel Martínez, haciendo viajar la pelota por encima del “Monstruo Verde” con dos circulando en el cierre del primer inning, estremeciendo al abridor zurdo de los Yanquis J. A. Happ, después del hit de Benintendi y boleto a Pearce, provocó un apagón de luces en Times Square en Nueva York. Se pensó que esa ventaja tan temprana de 3-0 podría fortalecer la confianza del temido zurdo Chris Sale, cuyo balance de 6-4 con impresionante 1.61 en 17 juegos contra los del Bronx de por vida, constituía una seria advertencia. En su primer señal del juego, Sale, rechinando sus dientes, ponchó a McCutchen, Judge y Stanton en el primer turno yanqui.

La explosion de Happ

Happ, un picher de 7-0 desde que llegó a los Yanquis vía Toronto en el mes de julio, y dueño de cifras significativas contra Boston, explotó en el cierre del tercero aturdido por doble de Mookie Betts con “cara” de jonrón y un sorprendente y eficaz toque de bola de Andrew Benintendi.

El manager Boone dijo ¡No más! y llamó al derecho Chad Green, quien entró a soportar el hit impulsador de Steve Pearce, estirando la diferencia 4-0. Con J. D. Martínez de regreso al cajón de bateo y dos circulando, se abrieron en Nueva York las puertas de la Catedral de San Patricio para rezar. Y funcionó.

Martínez acercó una pelota a la pared del jardín derecho levantando al público de sus butacas, pero fue atrapada por Aaron Judge, moviendo a Benintendi a tercera, quien anotó por flay de sacrificio conectado por Xander Bogaerts hacia la derecha, estableciendo una ventaja de 5-0 en la pizarra.

Resurgir de Yanquis

Durante cinco entradas el picheo de Sale había sido mortificante para los Yanquis: solo ceros con 8 ponches, par de bases y tres imparables. Pero en el sexto mostró debilitamiento: hit abridor de Judge, jugada de escogencia con batazo de Gardner, reemplazo del muscularmente afectado Aaron Hicks, y hit de Stanton.

 Depende de Severino

Pese a no disponer de un gran bullpen y mostrar los relevistas con cifras preocupantes de 6.75 en efectividad a lo largo de los 19 juegos frente a los Yanquis, el manager Alex Cora retiró a Sale y le entregó la bola a Ryan Brasier, su segundo brazo más confiable con 1.60 en efectividad en 33 entradas.

Brasier entró con un brazo equivocado, el de trapo, admitiendo hit empujador de Voit, sacando un out  con roletazo de Gregorius que produjo la segunda carrera, y boleando a Andujar. Cora lo consideró inseguro y recurrió a Brandon Workman, quien llenó los costales con pasaporte a Sánchez, aunque desde el fondo del hoyo, con conteo de tres bolas y un strike, ponchó a Torres devolviéndole la respiración a la multitud. Eso sí, ahora los Yanquis se habían aproximado 5-2 con tres turnos pendientes.

 Loáisiga, lo mejor de los nicas en MLB este 2018

El acercamiento 5-3 en el séptimo con roletazo empujador de Voit, después que Stanton se ponchó por tercera vez en el juego, ahora con las bases llenas, hizo sonar las alarmas en Fenway Park. El jonrón de Aaron Judge contra el cerrador Kimbrel, le inyectó una extra de suspenso al cierre de juego estrechando la diferencia 5-4, pero el ímpetu yanqui no fue más allá. Kimbrel ponchó a Gardner, Stanton y Voit.