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El frustrado robo de botín del viernes se realizó ayer. Imponiéndose 4-3, los Dodgers están en pie, sin el menor temor al temido bullpen de los Cerveceros. Lo que no pudieron hacer en la primera batalla estando atrás 1-6, pese a la amenazante aproximación que lograron durante una dolorosa derrota por 6-5, lo consiguieron ayer, borrando una desventaja de 0-3 que después de seis entradas parecía mortal. En un duelo en el que se utilizaron 12 relevistas y 8 bateadores emergentes, los Dodgers, con el jonrón de dos carreras de Justin Turner en el octavo y el remate de Kenley Jansen, aseguraron una victoria por 4-3 nivelando la serie por el banderín de la Liga Nacional 1-1.

El picheo de Wade Miley fue superior al de Hyun Jin Ryu en duelo de zurdos, mientras los Cerveceros con jonrones de Orlando Arcia y Travis Shaw, y un roletazo impulsador de Ryan Braun, se adelantaban 3-0, con todos los látigos de su macabro bullpen disponibles. Sin embargo, en el séptimo, Corbin Burnes y Jeremy Jeffress no pudieron evitar que los Dodgers con un boleto a Muncy y hits seguidos de Machado, Bellinger y Pederson, se acercaran 3-2, y en el octavo, no le dieran tiempo a Jeffress de montar en su caballo volteando la pizarra 4-3 con hit de piernas de Taylor y jonrón de Hunter.

Tres doble plays en entradas consecutivas, las últimas, 7, 8 y 9, simplificaron dificultades al picheo de los Cerveceros, pero cinco relevistas de los Dodgers, Floro, Báez el ganador, Ferguson, Maeda y el cerrador Kenley Jansen, quien se apuntó su salvamento número 15 en postemporada, cerraron las puertas a los de Milwaukee, que vieron cortarse su racha victoriosa en 12, antes de trasladarse a Los Ángeles el lunes. Desvane cido el temor por el bullpen de Milwau-kee, los Dodgers se sienten galvanizados. Ya veremos como se despeja la intriga.