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Leo Messi comenzó este domingo su recuperación con un ojo puesto en el partido que el miércoles disputará en el Camp Nou el Barsa frente al Inter de Milán. El primer informe médico facilitado en la noche del sábado por los servicios médicos del club especificaron unas tres semanas de baja… Pero un tropiezo frente al equipo italiano podría variar los planes del crack argentino.

Al capitán azulgrana, que sufre una fractura parcial del radio de su codo derecho, se le puso una férula de yeso en el brazo y deberá estar inmovilizado durante dos semanas, periodo en el cual será tratado intensamente con sesiones de crioterapia y realizará ejercicios dirigidos a mantener el tono muscular en la zona.

A partir de ahí, se estima un periodo no superior los 15 días, aumentará el grado de intensidad, empezando los entrenamientos de campo para contemplar una fecha de reaparición.

Y es ahí donde los plazos, siempre dependiendo de cómo se desarrolle su recuperación, podrían acortarse. De acuerdo a lo publicado por el diario AS, el mejor de los escenarios mostraría a Messi preparado para jugar el 11 de noviembre en el Camp Nou frente al Betis…

Pero, según la misma información, el propio futbolista argentino contempla otra opción y que no es otra que prepararse a fondo para estar a punto cinco días antes: el 6 de noviembre en San Siro, cuando el Barsa visite al Inter de Milán en la cuarta jornada de la fase de grupos de la Champions.

Razones

Si el Barsa, que ha ganado consecutivamente los últimos 5 partidos continentales disputados en el Camp Nou y solamente cedió 2 empates de 27 encuentros desde mayo de 2013, solventa con victoria la visita del equipo italiano, Messi atenderá muy probablemente a los dictámenes médicos sin rechistar y mantendrá ese día 11 como primera fecha de probable reaparición.

Pero si el Inter de Spalletti fuera capaz de asaltar el estadio barcelonista y dejase tan en duda el pase como primero a octavos como, incluso, pudiera dejar en el aire su propia clasificación, el astro argentino cambiaría de planes, forzando la máquina para estar listo ese 6 de noviembre y jugar en San Siro, lo que se entendería un choque providencial en competición europea.