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Cuando se habla de las leyendas del futbol nicaragüense es imposible no incluir en la lista el nombre de Pedro José “Peché” Jirón Rugama, un verdadero genio del mediocampo que brilló a finales de la década de los 50, en los 60 y principios de los 70, principalmente con los Caciques del Diriangén y la selección nacional. Fallecido recientemente, “Peché Jirón recibirá un merecido homenaje en el partido de las Leyendas del Futbol Mundial que se realizará en el Estadio Nacional de Futbol el próximo 11 de noviembre a las 4:00 p.m.

“Peché” Jirón nació en Diriamba el 18 de diciembre de 1939. Se dedicó al futbol por 26 años, iniciando su carrera en 1947, a los 8 años de edad. En el futbol colegial militó hasta 1958, pasando por las categorías mosquito, infantil y juvenil. Jugó en Primera División únicamente con los Caciques del Diriangén durante 15 años y conformó la selección nacional, tanto en la categoría juvenil como en la mayor, por un período de 12 años. Con la Azul y Blanco una de sus actuaciones históricas la tuvo el 9 de enero de 1966, cuando formó parte del combinado que derrotó al equipo de primera división de Argentina, Estudiantes de La Plata.

Un ídolo

Uno de sus mayores momentos de gloria lo vivió en el III Campeonato Centroamericano de Concacaf 1967 (III Norceca, 1967), celebrado en Honduras, donde Nicaragua empató ante los hondureños y le dio una dura pelea al campeón Guatemala, perdiendo al final 2-0. En todo tiempo, “Peché” se mantuvo fiel a su filosofía: “siempre es muy temprano para darse por vencido. Nunca hay que bajar los brazos mientras se pueda pelear un centímetro de terreno”.

Considerado el mejor jugador de media cancha de todos los tiempos en el balompié pinolero por su disciplina, sacrificio, entrega, estrategia, táctica, fuerza y talento, fue electo capitán, tanto en su club, el Diriangén, como de la selección nacional por espacio de 8 y 6 años, respectivamente. Todo esto le valió para que el 9 de febrero de 1995 fuese inducido al Salón de la Fama del deporte nicaragüense, homenaje bien merecido para un caballero del futbol.