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No bromear, jugar en serio, ir a fondo, presionar siempre, manejar bien sus fichas sobre el tablero de las posibilidades, estar atentos para golpear al rival, es lo que han hecho a lo largo de todo este año los Medias Rojas de Boston, y lo hicieron anoche para vencer 4-2 a los Dodgers, adelantándose dos pasos en esta Serie Mundial.

No es que sean tan superiores a Yanquis, Astros y Dodgers, es que son lo necesariamente superiores para seguir dejando huellas de su grandeza en este 2018. El picheo abridor de Price pese a ese cuarto inning de sufrimiento extremo, el batazo de J. D. Martínez con las bases llenas en el quinto, y la serena faena de sus relevistas, condenaron a los Dodgers a su segunda derrota y un futuro borroso. Aunque no es descartable, difícilmente se puede creer que serán capaces de un resurgimiento espectacular.

2-0  lideran los Medias Rojas de Boston la Serie Mundial sobre los Dodgers. AFP\END

Otra vez al frente

Siempre apurados, los Medias Rojas se adelantaron 1-0 en el cierre del segundo. El zurdo Ryu había lucido bien en el primer inning pero no terminaba de entrar en calor, cuando con un out, fue golpeado por un doblete de Bogaerts hasta la zona oscura del jardín central. El ponche a Devers, fue estimulante, sin embargo, no pudo escapar a la estocada de Ian Kinsler al jardín izquierdo, impulsando a Bogaerts. La multitud se levantó y gritó, no tan fuerte porque era muy temprano, y mientras se sentaban, un cohete de Bradley entre left center lanzó el atrevimiento de Kinsler en busca del tercer costal, pero fue out con un certero tiro de Taylor, quien realizó un excelente recorte. De esa forma la amenaza de Boston fue desvanecida, y Ryu logró respirar.

Durante las tres primeras entradas, David Price no había entrado en contacto con las dificultades. Los pasaportes otorgados a Freese en el primero y Dozier en el tercero, fueron con dos outs, sin consecuencias. En el cuarto, los Dodgers sacaron a Price de la tranquilidad con hits consecutivos de Freese y Machado sin out. Eso alteró los nervios del zurdo que en conteo completo, boleó a Taylor para llenar las bases, un escenario apropiado para el elevado de Kemp al bosque central, empujando el empate 1-1. Con dos outs y nuevamente en 3 y 2, Puig disparó hit remolcador de Machado, colocando a los Dodgers al frente por vez primera en la serie. En ese momento, con la pizarra 2-1, se tambaleó Kershaw, pero aprovechó una palmada en la espalda ponchando a Barnes.

Los Medias Rojas se adelantaron 1-0 en el cierre del segundo. AFP\END

Subito flaqueo de Ryu

Ryu se veía autoritario después de retirar a los cinco últimos bateadores ponchando a tres, y sacando los dos primeros outs del cierre del quinto, enfrentó al noveno bate Christian Vásquez, quizás considerándolo un pescado frito. No fue así. El hit a la pradera derecha, hizo que el tirador coreano sacudiera su cabeza. Fue entonces que Boston, aprovechando el descontrol del pitcheo enemigo y el acierto de dos de sus bateadores, salió del congelador. Hit de Mookie Betts y boleto a Benintendi llenaron las bases.

El manager Roberts se alarmó y decidió quitarle la pelota a Ryu, llamando a Randy Madson, un pitcher veterano inaccesible al miedo. ¿Y que ocurrió? Lo peor imaginable, boleto a Pearce impulsador de Vásquez para empatar el juego 2-2. ¿Y después? J. D. Martínez, ponchado por Madson la noche anterior en la misma situación, disparó hit hacia la derecha empujando a Betts y Benintendi. Ahora Boston estaba adelante 4-2 y las cifras no volvieron a moverse. El bullpen de Boston apretó tuercas. En las últimas cinco entradas, los Dodgers no batearon hit.